Pixar 14. ¿Qué razón te lleva a escribir tu historia?

writing Esta es una pregunta que siempre debe hacerse un guionista. ¿Qué es lo que quiero decir? ¿Qué es lo que quiero escribir? ¿Por qué? ¿Me lleva algo de mi pasado? ¿Una cuestión de actualidad quizá? ¿Es la rabia? ¿Es la impotencia la que me lleva a contar algo sobre un tema o sobre otro? ¿Utilizo mis historias como válvula de escape de un montón de frustraciones? ¿O tal vez se trata de un tema que te interesa muchísimo y que te parece que va a ser bueno para los demás? carpet Lo que hay debajo de la alfombra de cada historia responde a los miedos propios, a las inseguridades o puede que sea sólamente al interés por narrar. El guionista David Muñoz, coautor de El espinazo del diablo, de la serie Alatriste, etcétera, dice que uno de los temas que más le interesan para escribir ahora mismo es el del ascenso social. Otro puede encontrar interesante el tema de cómo la avaricia y/o el orgullo puede acabar con la vida de un hombre, con todo su entorno, con su familia (Breaking Bad). contraplanos_de_risa_breaking_bad_16 Para otros el tema elegido puede ser el de conseguir llevar algo finalmente a cabo después de una vida sin sentido (Nebraska). Para otros, lograr encontrar unas raíces perdidas, o arrebatadas (niños robados, etcétera). Yo creo, sinceramente que, aunque dos individuos escriban la misma historia, los dos guiones serían completamente distintos. Lo subyacente sería distinto, sencillamente porque es muy raro que dos personas distintas tengan la misma opinión, el mismo punto de vista y las mismas inquietudes sobre la vida. NEBRASKA ¿Cuál es la historia que quieres contar? ¿Por qué es importante para ti? ¿Por qué tienes que hablar de un personaje solo que ha perdido a su pareja y a su hijo en un accidente fatal de tráfico (como hace Paul Auster en uno de cada dos novelas)? ¿Por qué tienes que hablar de la gente sin corazón que acaba en la más absoluta soledad rodeada de dinero y de poder? ¿Qué tienes que esconderte? ¿Qué tienes que alumbrar?

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Los malos no ganan nunca, ¿verdad?

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Uno de los trucos más habituales de un guión es el de simular que el peligro que corre nuestro héroe es insalvable.

Cuando eso sucede nos ponemos de puntillas en el sillón, nos removemos en la butaca71NTqiNRatL._AA1500_ y casi nos tapamos la cara para no ver. Ahora sí, es seguro que nuestro héroe va a palmarla, o que el chico nunca en la vida acabará consiguiendo el amor de la chica, o llegará tarde para impedir la boda y será infeliz para siempre. Vemos cómo los malos van a ganar la partida y cómo nuestro héroe, que ya es casi uno más de la familia, un hermano, alguien a quien queremos y admiramos, va a ser infeliz el resto de sus días, si es que le quedan días.

Por supuesto siempre hay una parte de nosotros que sabe que eso es un truco. Sabemos que los malos no ganan nunca, ¿o no?

En el libro El viaje del escritor, de Christofer Vogler, basado en las etapas del héroe, de Joseph Campbell, se describe la fase llamada “todo está perdido” como una de las etapas del viaje del héroe . De hecho, muchas veces en casa, cuando estamos comentando una película hablamos de si el “todo está perdido” está o no está logrado.

Hay algunos casos en los que de verdad crees que todo va a acabar ahí, que te lo tragas. Te meten un gol por toda la escuadra (a partir de aquí spoilers a porrillo). Por ejemplo: Toy Story 3. En un momento dado todos nuestros amigos están a punto de ser quemados vivos en una especie de fundición. No pueden huir. Van a morir sin remedio y, de pronto, los chicos del gancho los salvan justo cuando van a caer. Justo cuando todo está perdido.

Uno de los tipos del gancho
Uno de los tipos del gancho

Pero ¿qué pasa cuando creemos que no puede ser que maten a nuestro héroe y, de pronto… se lo cargan?

No es que estemos tan tranquilos, pero creemos que sí, que se va a salvar. A fin de cuentas empezamos viendo la historia a través de sus ojos. Es imposible que vaya a morir. Así que afrontamos la escena culminante con una cierta tranquilidad. Y todo parece que va a acabar mal pero una lucecita de esperanza ilumina el segundo siguiente. Nos decimos: seguro que sí, que se salva, que al final alguien desvía el disparo, que alguien rompe la soga de la horca. Seguro. Y entonces, ¡zas!

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Como ejemplo, Juego de Tronos: Primera temporada capítulo nueve. Última escena:

Eddard Stark (nuestro prota) se somete a la gran prueba. Ante una multitud enfurecida, frente al rey (un adolescente insufrible) y a la madre del rey, admite que es un traidor, que intentó hacerse con el trono, que es un conspirador. La confesión es mentira. Es algo que está consensuado para salvar la vida de sus hijas. Le han prometido, además, que lo dejarán en libertad y le mandarán al norte, a servir en la frontera.

El rey escucha sus palabras de arrepentimiento. Dice que tanto su madre como su prometida (que es la hija de Eddard) le han pedido clemencia. Él había pensado que era buena idea, pero… cree que eso es de débiles y pide que lo ejecuten.

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Has aquí todo normal. En más de una escena nos hemos visto así. La mitad de las películas de aventuras tienen al héroe enfrente de uno de los malos que lo va a matar. Creemos que se acabará librando. Lo arrodillan. El verdugo se pone la capucha. Sus hijas miran atónitas, al borde del derrumbe. El verdugo saca una espada gigantesca. Todavía estamos a tiempo. Todavía alguien puede matar al verdugo o al rey, o a la reina, o a alguien. Puede pasar algo que salve a Eddard. Tiene que pasar algo.

Lo último que escuchamos es el sonido de la espada cayendo. La multitud grita. Sabemos que ha muerto y, esta vez sí, los guionistas nos han metido un gol de los buenos. Nos han hecho creer que siempre puede haber una salida pero nos han cerrado todas las puertas. Y nos hemos quedado esperando a que las abran hasta el último momento, hasta sentir el frío de la espada matándonos de golpe.

Cómo construir un piloto (parte II). Analizando Desperate Houswives

Mujeres desesperadas es una obra de relojería.

Me encanta la manera que tiene de trabajar la ironía a la vez que va tejiendo historias que van enganchando al espectador casi sin que se dé cuenta.

Ya dije en otro post anterior que lo más importante en un capítulo piloto es su capacidad para generar interés. Un buen capítulo cero tiene que entretenernos durante todo su metraje y, además, tiene que interesarnos lo suficiente para querer ver cómo sigue.

Una trama horizontal que interese

Ahí cobra fuerza la estructura, los personajes y las historias. Hay que elegir tramas horizontales que enganchen tanto que sea imposible no querer seguir viendo el siguiente capítulo. Y hay que entrelazarlo con tramas de capítulo que también provoquen un cierto interés.

Todo es intriga.

Y en mujeres desesperadas se da este cóctel de personajes a los que nos apetece acompañar, un ambiente cómodo para el espectador y una trama horizontal que atrape de verdad. Todo eso teniendo bien claro cuál es el tono que queremos dar a la serie.

El tono tiene que estar presente todo el tiempo. Es lo quediferencia la serie. Si se quiere, es lo realmente importante. Por poner un ejemplo de una serie actual que se esté haciendo en España. El tema elegido es: un grupo de familias y de individuos se ha quedado sin posibilidades económicas para vivir en la ciudad, así que viven en un camping. Vaya dramón, ¿no? Pues no si eliges tratarlo en tono de comedia. Si lo haces con el tono adecuado hasta de una situación así puedes sacar una serie que haga reir como “Con el culo al aire”.

De un drama total a una comedia divertida. No se trata de tema, sino de tono

Tampoco podemos dejar de lado la idea principal. Por qué escribimos lo que estamos escribiendo. ¿Qué es lo que queremos expresar? No es que diga que tenemos que escribir historias que expresen nuestros miedos, nuestro mundo interior, nuestra alma. Creo que tenemos que ponernos enteros dentro de cada línea que escribamos, pero no podemos dejar de lado que escribimos para los demás. Escribimos para un enorme puñado de desconocidos que quieren entretenerse, o pensar, o reírse o llorar viendo algo que se nos ha ocurrido a nosotros y que un equipo técnico y artístico ha tenido a bien hacer realidad (después de que alguien haya querido poner la pasta suficiente para contratar a este equipo técnico y artístico)

Mucho se ha hablado de que el tema de mujeres desesperadas son las apariencias, pero también están presentes el miedo a la incomprensión, a la soledad, al fallo. Y esto se ve clarísimamente desde el capítulo piloto, que es una firme declaración de intenciones.

Mary Alice Young. Su voz nos acompañará durante toda la serie

Trama Mary Alice

Se nos presenta a la que se va a suicidar. Nos describe su vida. Lo que hace es describir la vida normal de una vecina normal de un suburbio de clase media alta… hasta que se pega un tiro, claro.


Trama Gabi

Gabrielle Solis. ¿Mujer trofeo, infiel o mujer perfecta?

Carlos es un hombre de negocios de éxito y Gabi es modelo. Se casaron casi en un impulso hace no demasiado tiempo. Entre ellos, después del primer momento, no hay amor.

Carlos la trata como mujer trofeo.

Gabi le pone los cuernos con el jardinero.

Trama Lynette

Lynette y la frustración

Lynette trabajaba como publicista. Era una gran profesional. Hasta que deciden entre ella y su marido que ella debe dejar el trabajo y dedicarse a cuidar a sus hijos. No es una mala madre, pero se siente profundamente frustrada.

Trama Bree

Bree define el tema de las apariencias con más fuerza que ningún otro personaje

Bree es la mujer perfecta… aparentemente. Su familia no la soporta. Tanto es así que su marido le pide el divorcio porque no es capaz de seguir viviendo esa gran mentira que es su vida.

Trama Susan

Susan emplea las mentiras, la apariencia, dentro de la comicidad

Es la trama cómica. Susan ha sido abandonada por su marido. Vive sin aspiraciones amorosas claras hasta que se muda al vecindario Mike Delfino. Ella intentará ligar con él aparentando siempre cosas inciertas. Encontrará la oposición de otra de las vecinas.

Cada una de estas tramas tiene su pequeña historia dentro del capítulo piloto. Son historias completas, con su planteamiento, su nudo y su desenlace. Todas se cierran.

Pero lo más importante, siendo este un capítulo piloto, es que durante toda la temporada estas tramas se van desarrollando. Susan siempre será la mujer que intente fingir situaciones para liarse con Mike Delfino. Bree fingirá ser la mujer perfecta de puertas para afuera mientras intenta que su familia no se resquebraje. Lynette vivirá su frustración y tratará de lidiar con ella y Gabi será infiel a su esposo de mil maneras distintas.

Si los personajes o sus problemas evolucionan lo harán poco a poco. Pero con estos ingredientes ya tenemos una primera temporada servida. Y se ve muy claro desde su capítulo piloto cuál será el problema que tratará de resolver cada uno de los personajes. La propuesta es clara. Ahora lo único que hay que esperar es que al público le interese.

Fuera de pantalla

Episodios que van más rápidos que Usain Bolt
Episodios que van más rápidos que Usain Bolt

Hace unos días estuve viendo Isabel. Y, al contrario que en los anteriores capítulos, cuando terminó tuve una sensación de desasosiego. Estaba nervioso. Algo había provocado la serie que no era a lo que me tenía acostumbrado.
El tema es que me daba la sensación de que el capítulo había ido demasiado deprisa.

Le faltaba calma, tiempo para desarrollar dentro de los personajes los efectos de las cosas que viven.

Todo iba demasiado rápido, sin reposo, pero, además, daba la sensación de que los momentos importantes de la historia no se mostraban y lo que se mostraban eran sus consecuencias y cómo repercutían estas consecuenciasen los personajes.

Por entendernos, era como si hubieran quitado la resolución a situaciones que se habían creado. El esquema que normalmente se plantea es:

A) se plantea un objetivo

Algunas dificultades que se pueden encontar los personajes
Algunas dificultades que se pueden encontar los personajes

B) para conseguir este objetivo encontramos una serie de dificultades (un viaje, una oposición de algunos de los personajes…)

C) finalmente se consigue o se fracasa a la hora de conseguir el objetivo

D) al fracasar o conseguir el objetivo damos paso a una nueva situación con nuevos objetivos y nuevas dificultades, etc.

Nuestro matón preferido
Steven Seagal tiene que tener su climax

A mi entender estas fases tienen que mostrarse siempre, y más cuando son importantes para la evolución de la historia que estamos contando. Si no lo mostramos es como si quitáramos la pelea del final de una película de Steven Seagal o de Van Damme en la que se carga al malo.

Las cosas importantes tienen que suceder en la pantalla. No nos basta que nos lo cuenten.

Y en el capítulo al que me refiero de Isabel (capítulo nº 3) nos contaron cosas importantes en vez de mostrárnoslas. Para muestra, un botón:

Nuestro objetivo
Un objetivo complicado

A) Los rebeldes, con Pacheco y el infante Alfonso a la cabeza deciden tomar Segovia (¡vaya objetivo! es la capital, la sede de la corte)

B) Van hasta las afueras de Segovia y allí Alfonso y Pacheco tienen el siguiente diálogo:

ALFONSO: Conozco bien esta ciudad. Es inespugnable

PACHECO: Las ciudades las guardan los hombres. No entraremos allí por la fuerza. Alguien nos abrirá desde dentro.

Pacheco, el intrigante
El intrigante Pacheco

Vaya, tenemos un problema y Pacheco, que es un intrigante, tiene un plan para solucionar el problema. Ahora todos esperamos que en la siguiente escena se muestre como se lleva a cabo el plan o por lo menos cómo un guardián, de madrugada, abre las puertas de la ciudad. En definitiva, esperamos el paso C. Pero para nuestra sorpresa pasamos a

D) La reina es informada de que el ejército de Pacheco ha entrado en la ciudad (resolución)

El resultado es que uno acaba sintiéndose como si le hubieran quitado una parte importante de la historia.

Otro caso en el mismo capítulo:

Ha habido una revuelta en Toledo porque unos nobles han asesinado a judíos conversos. Pero en vez de mostrarnos lo que ha sucedido pasamos directamente a…

B) Alfonso decide castigar a los nobles que han masacrado a los judíos en contra de la opinión de Pacheco.

Y es como si nos quitaran también un pedacito de la historia que estamos viendo, que nos interesa.

Supongo que estas ausencias tendrán que ver, sobre todo con temas de presupuesto, pero no se puede negar que acaba quedando raro.

La princesa prometida
Mostrando o narrando

Mejor que yo explica el tema de “mejor mostrar que contarScott Myers en su entrada de blog sobre por qué La Princesa Prometida no debería funcionar como película. Resumiendo: lo que es importante para la historia (por ejemplo que vayan a asaltar una ciudad y lo consigan) debe mostrarse. Si se cuenta, pierde fuerza.

Una cuestión de seducción

Si me pongo a pensar sobre lo que más me interesa de los personajes que me llaman la atención encuentro, principalmente, su capacidad para prometer. Los personajes igual que las situaciones, igual que las tramas, no son sino elementos que nos prometen sensaciones posteriores.

Al fin y al cabo estamos ante una cuestión de seducción. Simple y llanamente. Los personajes más complejos son los que nos atraen . Está bien que existan los personajes planos. Los que tienen, como se diría en una clase de guión de comedia, un tornillo suelto sobre el que gira toda su participación en la obra. Pero un personaje complejo, lleno de aristas, es un campo fértil sobre el que ir sembrando. Es, si se me permite la metáfora, como una ciudad llena de callejuelas estrechas y nos ofrece mil paisajes urbanos posibles.

Estoy empezando a descubrir (tarde, como casi siempre) Mad Men. Y el primer capítulo es un interesante ejercicio de seducción de varios de sus personajes. Vamos a ver las líneas vitales y las direcciones que tienen y que toman los tres personajes principales de este capítulo.

Capítulo 1

Don Draper: Se nos presenta a todos. Director creativo de una gran empresa de publicidad. Tiene problemas de creatividad. Es inseguro, pero solo en la intimidad. Dice que se le ha acabado la chispa. Se ve con una mujer que se dedica a la pintura y la ilustración. Le propone matrimonio, pero no sabemos si se trata de una broma o no. Por otro lado, en el plano profesional, vemos cómo es capaz de reaccionar y de montar, en un momento, una atractiva campaña publicitaria (=no está tan acabado como cree).

Pete Campbell: Es un joven ejecutivo de cuentas de esta compañía. Va a casarse dentro de poco. Tiene 26 años y mucha ambición. Quiere llegar a lo más alto. Para ello está dispuesto a saltar por encima de quien se ponga delante. En el plano personal tiene un problema con las mujeres. Se va a casar pero QUIERE acostarse con otras mujeres.

Peggy Olson: Es la secretaria de Don Draper. Es nueva en la empresa. Tiene pinta de mosquita muerta. La jefa de secretarias le hace de guía. Le indica que si juega bien sus cartas acabará viviendo en el campo sin tener que trabajar (cuyo subtexto es “puedes pescar un buen marido aquí, o al menos alguien que te retire aunque no se case contigo”). Viene de Brooklyn y al principio es algo timorata. Pero por las cosas que hace (mejora su aspecto, se atreve a coger la mano de su jefe, ofreciéndose) se da uno cuenta de que es ambiciosa, de que su aspecto de poca cosa es solo fachada.

En las últimas secuencias del primer capítulo vemos cómo se ha construido el halo de seducción de los tres personajes:

Pete Campbell. Va a su fiesta de despedida de soltero. Se sobrepasa con una chica a la que incomoda. Finalmente va a casa de Peggy Olson para acostarse con ella.

Peggy Olson. Se descubre cogiéndole la mano a Don Draper. Es su manera de ofrecerse. Con ese gesto le acaba de decir a su jefe que está a su disposición para lo que quiera (literalmente). Pero él la rechaza. Cuando llega a su casa Pete Campbell pidiéndole, simple y llanamente que se acueste con él, ella, tambiénn simple y llanamente acepta. ¿Es esa su manera de intentar trepar en la empresa? ¿Su manera de buscar alguien que la mantenga mientras ella vive en el campo sin tener que trabajar siquiera? No lo sabemos. Tendremos que descubrirlo más adelante.

Don Draper parece llevar una vida de soltero. Casi parece que es un seductor. Sin embargo llega la última secuencia del capítulo. Don Draper llega a casa y ¿qué le espera?: una mujer y dos hijos. Es ahora cuando descubrimos que Don lleva una doble vida (como mínimo doble). Más adelante veremos qué más. Es un golpe de efecto buenísimo.

Peggy Olson parece una cosa pero es otra. Nos ha seducido.

Don Draper engaña a su mujer, está atormentado, parece seguro pero no lo es. Nos ha seducido.

De pronto estamos atrapados por la serie.

Vueltas de tuerca

O cómo mirar las situaciones de tal manera que uno pueda sacarles jugo de verdad.

He estado charlando de guión con una amiga que tiene un proyecto entre manos pero no sabe cómo darle un empujón. Entonces, buscando la manera de ayudarla, me he parado a pensar y le he dado un consejo que he debido leer en alguna parte, pero que me parece interesante: si tienes una situación, dale la vuelta y la historia se puede volver interesante.

Una situación dada puede ser la siguiente.

1. Han advertido a un empleado de banca que hay un ladrón por la zona.

2. Entonces un tipo mal encarado y una viejecita entran en un banco.

3. El empleado de banca está completamente seguro de que el tipo es el que le va a sacar una pistola.Toma con él todo tipo de precauciones. De hecho hay un par de momentos de tensión. Sin embargo, el tipo mal encarado se va y el empleado de banca cree que ha sido gracias a su perspicacia.

4.Lo que no sospecha es que la viejecita, cuando llega al mostrador, le saca una pistola y le dice que meta todo el dinero de la caja en un saco.

Otro ejemplo clarísimo está en los anuncios de Axe, sobre todo los primeros. En ellos el protagonista siempre era el mismo (aunque el actor cambiara): era el feo al que todas las tías buenas desean.

La idea es que una vuelta de tuerca, en su justa medida, descoloca y atrapa el interés del espectador. Las hay más acusadas y más sutiles, pero siempre están ahí.

Otro ejemplo está en uno de los capítulos de Lost, cuando se presenta a Mr. Eko, ese negro enigmático y fortachón resulta que en un determinado momento pasó de ser un matón… a ser un cura. Y la historia, por arte de magia, cambia, se hace más rica, más interesante.

Si nuestro objetivo es llegar hasta 10, no podemos in contando 1, 2, 3, 4… 10. Eso es previsible, y, como todo lo previsible, es aburrido.

Hay que dar saltos, sorprender, hacer que el espectador no se sienta cómodo del todo, que no se amodorre en el sofá con una historia absolutamente pronosticable. Porque si se adormece con nosotros, ¿qué le impide adormecerse en otro canal, en otra sala de cine, o haciendo papiroflexia? Nada. Y nosotros debemos ser la última frontera que impida que este espectador se nos vaya para siempre.

Otro ejemplo.

Raúl (56) entra jadeando en su modesta habitación. Tiene la cara y la ropa manchadas de sangre. Mucha sangre. Se mira en un espejo. Tiene el ojo un poco hinchado y un par de cortes poco profundos. No cabe duda: viene de una pelea. Con movimientos rápidos y precisos se quita la ropa y la esconde bajo un armario. Luego saca una pistola. La mira. Va a una estantería, coge una biblia, la abre: está hueca. Allí guarda el arma. Se limpia la cara y el torso. Luego, por último, se viste… con una sotana. Se mira en el espejo y su rostro se relaja, como si todo volviera a estar en su sitio. Armoniosamente, con gesto pío y las manos a la espalda, sale de la habitación y cierra la puerta tras él.

…y de repente parece que la historia nos interesa un poco más.