El éxito

Un guionista se enfrentándose a la hoja en blanco. Este es el principio de todas las historias que vemos en el cine y en la televisión.

redactar

INT. DESPACHO DEL GUIONISTA – DÍA

En la pantalla en blanco parpadea insistente el cursor. El guionista, con barba de tres días, ojos reposados, sostiene una taza de café humeante en las manos. Mira con serenidad ese cursor parpadeante. Da un trago al café. Su despacho es un cubículo ordenado. Quizá una guitarra en un rincón. Quizá un calendario con fechas tachadas. No hay ropa por medio aunque se adivine que el despacho forma parte de su casa, no de una oficina. Por la ventana se cuela una luz alegre de primavera. El guionista huele su café, se deleita y lo deja sobre la mesa. Entonces comienza a teclear. Todo da vueltas en su cabeza, pero el tecleo constante pone orden a esa mezcla de ideas, de situaciones que piensa. Mágicamente, las palabras que teclea, se hacen reales. Salen de la pantalla del ordenador (un barco, una mujer en bikini llorando en cubierta, un niño con una lupa, una hormiga gigante saliendo del mar). El guionista teclea sin parar porque, sencillamente, nada puede pararlo. Toda su historia está en su cabeza y tiene que sacarla de allí.

La productora acepta el guión sin mover una sola coma

Al cabo de una semana el guionista ha dejado de escribir. Su historia está completa en el papel. La manda a una productora (que le ha pagado previamente generosamente) y no le ponen ninguna pega. De hecho le dicen que es lo mejor que han recibido en años, que así da gusto trabajar. La productora contrata a la actriz protagonista a la que el guionista hizo referencia en una reunión como “la chica en la que pensaba cuando escribió la historia”. El director viene de dar un pelotazo con una película que no sólo ha funcionado bien en taquilla, sino que además está llena de momentos de cine de verdad. Lo han tentado con Hollywood, pero prefiere hacer este último proyecto antes porque lo considera esencial para su trayectoria.

amenabar

Después de tres meses de preproducción todo está a punto. Las localizaciones están seleccionadas, los equipos alquilados, el personal está dispuesto. En tres semanas se rueda. En otras tres la cinta está lista. Seis meses después, en Octubre, la película se estrena y es un gran éxito. Tanto que el guionista, el director y la actriz protagonista reciben ofertas de medio mundo para trabajar en otros proyectos, pero con total libertad creativa. Es sólo el principio de un largo viaje. El guionista (que es nuestro prota) lo mira todo con aire de satisfacción, pero con un poco de miedo. Todo eso parece un poco irreal. Es como si no estuviese sucediendo verdaderamente.

No quiere despertarse. Quiere saborear un momento más ese éxito

Entonces cae en la cuenta. Es demasiado bonito para ser real, pero a la vez demasiado hermoso como para no luchar por ello. Sabe que se ha quedado dormido en algún punto. Es posible que ni siquiera haya empezado a escribir, que el cursor siga parpadeando insistente desde la página electrónica y blanca del ordenador y él se haya quedado aletargado con el café (ya frío) en la mano, pero no quiere despertarse. Todavía no. Quiere saborear un momento aún ese éxito. No el de la película realizada, el público a sus pies, el smoking en Cannes, sino ver cómo en el otro lado del mundo, más allá de ese espejo del ordenador, todo eso puede ser posible, al menos en parte.

Charlie KaufmanRespira hondo. Sabe que no está preparado, pero se hace el fuerte. Va a despertar. Cuando lo haga escribirá el encabezamiento de su primera escena. Luego vendrá la lucha. No sabe si llegará al final del camino, pero está seguro de que sólo el esfuerzo merecerá la pena. La motivación es terminar el trabajo, no buscar premios ni futuros contratos. La motivación es seguir adelante, escribir la primera escena y continuar como si no hubiera retorno posible, porque está seguro de que ha nacido para eso. Solo para eso y no puede luchar contra sí mismo.

La fe de escribir un guión

naima

Escribir un guión es un ejercicio de fe. Eso lo sabemos todos los que pasamos nuestro tiempo juntando palabras que quieren acabar convirtiéndose en una historia. El proceso es duro, muy duro. Uno tiene que batirse el cobre con elementos que se encuentran tanto dentro como fuera del propio hecho de escribir. Se lucha contra las estructuras que se le pueden atragantar, contra motivaciones burdas de personajes, contra el vacío contra el que se estrella tu historia llegado a un determinado punto. Después, si se han logrado superar estos escollos se lucha por conseguir el equilibrio entre desvelar y sugerir, entre la obviedad y la pista. Se lucha por lograr que lo que acaba en el papel sea exactamente lo que teníamos en la cabeza cuando comenzamos, meses atrás, esta aventura.

El miedo a que tanto esfuerzo se quede en nada

Pero es que además tenemos que pelear contra los elementos que están fuera del propio proceso de escritura. La incomprensión de los demás, el miedo a que tantas horas, tanto esfuerzo no valgan de nada, la sensación de que al final, en el mejor de los casos, se conseguirá terminar la obra, pero que esta tiene muchas posibilidades de que quede para siempre metida en un cajón. Hace poco, vía facebook me llegó un vídeo de lo más explicativo sobre qué era conseguir que se realizase una película.

Vídeo Filmmaking – A Recipe For Disaster

Hace mucho tiempo, en un pub de jazz de Sevilla decidí que iba a dedicarme a escribir. Había quedado con un amigo que aseguraba tener una idea brillante para un cortometraje (si la cita fuera hoy me hablaría de un microteatro, está claro). La historia no me convenció del todo. Era un poco demasiado “de tesis”. No me movió, pero había disfrutado tratando ideas, secuenciándolas, imaginando personajes y una trama sólida.

Sonaba en el ambiente el piano de Bill Evans y entonces lo supe. Fue como una epifanía, una llamada a la aventura que no podía desoír. Yo iba a escribir historias. Puede que no la suya, pero sí otras que fueran ilusionantes, que despertaran emociones. Colgada de la pared, en un rincón del pub, una camiseta negra con una trompeta blanca era testigo de mi decisión.

– Ves esa camiseta -le dije a mi amigo -. Será lo primero que compre cuando cobre por algo de lo que escriba.

trumpet
Not mine… yet

Cuando comencé a escribir guiones leí un artículo en el que un guionista de cierto renombre declaraba que entre un 80 y un 90 por ciento de las cosas que había escrito no tenía salida. Del resto, lo que llegaban a la consideración de una productora, había otro corte y menos de la mitad llegaba a buen puerto, a la producción, al casting, a los actores, a la emisión. En resumen ¡menos de un cinco por ciento de lo que escribía! ¡Él, que era conocido, que estaba establecido en el sector!

Dicen por ahí que menos de la mitad de un diez por ciento de lo que escribe un guionista tiene salida.

La verdad es que leer ese artículo me dejó pensando, pero no tenía otra opción: yo tenía que ser guionista, tenía que escribir, tenía que conseguir “colocar” historias, hacer que se emitieran, hacer posible que aquello que comenzaba en un papel acabara en una pantalla.

naima-cafe-jazz-sevilla
Cafe Jazz Naima, en Sevilla

De momento no he conseguido que nadie quiera coprar una serie que tengo muy avanzada, ni ninguno de los dos programas de entretenimiento que andan rulando, ni siquiera me he decidido a escribir un microteatro. Pero hace nada logré hacer algo de lo que no me creía capaz (vistos los resultados precedentes): conseguí que alguien se interesara por un sketch que había escrito. De hecho le gustó bastante y le pareció lo suficientemente interesante como para pagar por él y encargarme más. Así que dentro de nada pasaré a engrosar la lista de guionistas que, en algún momento de su carrera, han conseguido cobrar por su trabajo. Ya tengo gastado el dinero que cobraré por este encargo. Por fin compraré la camiseta que vi hace años en un pub de Sevilla y tendré la sensación de comienzo a caminar por un sendero nuevo.

12 diferencias entre los clásicos Disney y los cuentos tradicionales

snowwhite

Hacer una adaptación siempre es una tarea compleja. Tienes que resumir tramas, dar unidad, lograr que las motivaciones de los personajes sean claras y hacer posible que los eventos que suceden en las historias tengan su razón de ser. Repasando algunos de los cuentos originales en los que se basaron las historias de princesas de Disney nos podemos encontrar con varias diferencias interesantes. Nos hemos centrado en tres de estas adaptaciones (Cenicienta, Blancanieves y La Bella Durmiente), pero en el resto de historias de Disney encontraríamos muchas cosas más.

Cenicienta

maxresdefault

Cenicienta es la historia de una chica de buena familia cuya madre muere. Su padre se casa con una mujer mala, malísima que tiene dos hijas. Después, el padre muere y la madrastra se porta fatal con ella, la trata como a una criada y la despoja de cualquier estatus social. Esa es al menos la versión de Walt Disney, la que todos conocemos. Pero el cuento original cuenta otra historia ligeramente distinta.

Para empezar, la primera diferencia es que el padre de Cenicienta no muere en ningún momento en el cuento tradicional, simplemente se desentiende de ella. La madrastra le hace mil perrerías y la degrada a sirvienta-esclava y al padre le da absolutamente igual. Una cosa es que en la época las tareas del hogar y el cuidado de los hijos no estuviera repartido igual entre hombres y mujeres, pero otra cosa es que una hija coma de sobras y duerma en un establo y al padre le importe un rábano.

¿Os acordáis del hada madrina? ¿Esa mujer regordeta que andaba cantando por ahí su “shalakabula” y moviendo la varita mágica? Pues nada de eso, quien le da a Cenicienta todos sus vestidos y sus zapatos son los pájaros y un árbol mágico que ella misma había plantado.

Sangre por todas partes

Pero la diferencia más brutal tiene que ver con el gore (cosa que me apuntó Lidia Fraga en su momento). Las hermanastras, cuando tienen la oportunidad de probarse el zapato para ser la elegida, al ver que no les entra, cogen un cuchillo y se amputan (sí señores, se amputan) los dedos de los pies y el talón respectivamente. Animadas, eso sí, por su madre (“chica, córtate los dedos, que total, qué más da”, les dice a sus hijas con buen juicio la amable señora). La primera hermana logra engañar al príncipe, que la sube a la grupa de su caballo y sólo repara en que algo va mal cuando ve el chorreo de sangre que van dejando como rastro. Después es la segunda hermana la que engaña al heredero al trono (que debía ir bien bebido a su fiesta para ir confundiendo doncellas de esa manera) y desenmascara a la impostora cuando ve que el camino parece más propio de Carrie que de un cuento tradicional.

sangre cuchillo
Algo así tuvo que pasar en el salón de Cenicienta según el cuento

Finalmente Cenicienta se prueba el zapato y le viene que ni pintado (¿qué calzaba, un 32? ¿qué edad tenía esa muchacha?). En la boda, ella perdona a sus hermanastras, pero los pájaros, que eran muy amigos de cenicienta, no y les pican en los ojos a las hermanas hasta dejarlas ciegas. Todo muy constructivo y apto para todos los públicos.

Resumiendo

  • El padre de Cenicienta no muere, simplemente pasa de su hija
  • El hada madrina no existe
  • Las hermanastras se amputan los dedos y el talón para conseguir que les entre el zapato
  • Las hermanastras son atacadas por pájaros en la boda (una verdadera precuela de la peli de Hitchcock)

Blancanieves

1430233340_1440blancanieves

La madrastra de Disney encarga el asesinato de Blancanieves a un cazador. Como este le falla ella se disfraza de anciana vendedora y se la carga con la consabida manzana envenenada. Una efectividad que ni León el profesional. Ahora bien, en el cuento la madrastra es más torpona. Intenta matar a Blancanieves primero con lazo (la cree muerta, pero los enanitos la salvan), luego con un peine (sucede exactamente lo mismo) y al final con la manzana de marras (con la que finalmente logra su objetivo). Con este asesinato en tres actos da la impresión de que la madrastra era más tenaz que una opositora a la administración pública y que Blancanieves era más bien una inconsciente que buscaba que la matasen.

Ni beso ni barranco

¿Os acordáis de ese príncipe que se enamora de una muchacha muerta (lo cual es un poco WTF) que está metida en una urna y le planta un beso de amor y la muchacha se despierta? Pues nada de eso. El príncipe, al ver a Blancanieves (que tenía, ojo, unos trece o catorce años) inerte, metida en su urna de cristal, le parece “una criatura bellísima”. Le pide a los enanitos llevársela a su castillo para, así, admirarla a diario (aquí hay subtexto para dar y regalar, pero lo que les pide es exactamente esto). Cuando la están transportando, con los baches del camino, expulsa el trozo de manzana envenenada que se le había quedado atravesada en la garganta. Entonces es cuando la muchacha se despierta, suponemos que sorprendida al verse metida en un ataúd en plan Kill Bill, aunque sea de cristal.

Kill Bill 2
Concéntrate, Blancanieves

Por supuesto, hay una boda. La madrastra se entera, y al ver a Blancanieves casándose (y ver lo guapísima que está) se marcha del reino ofuscadísima y nunca más se sabe de ella. Así que no muere cayendo por un precipicio mientras es perseguida por unos enanos que buscan venganza. Sencillamente hace las maletas y se larga a algún otro sitio en el que sea la más guapa del lugar.

Resumiendo

  • Hay varios intentos de asesinato por parte de la madrastra
  • No hay resurrección por beso
  • La madrastra no muere despeñada, sino que decide emigrar

La bella durmiente

Sleeping-beauty-disneyscreencaps.com-6056

Hay trece hadas en el reino, pero el rey no tiene un cubierto de oro para todas, así que decide, al buen tuntún, dejar a una fuera de la celebración por el nacimiento. Ésa hada maldice a la bella y dice que morirá cuando se pinche con una rueca al cumplir quince años.

En la película de Disney no hay tanta hada por allí volando. Son sólo tres las invitadas. Cuando Maléfica se presenta en la fiesta por el nacimiento de la princesa los reyes no pueden alegar nada. Es evidente que no la han invitado porque no han querido, no porque la vajilla se les haya quedado corta. Así que maldice igualmente al bebé.

Colectivización del sueño

Se da la orden de destrozar todas las ruecas del reino, pero por pura casualidad (según el cuento) había una en el propio castillo y es con ella con la que se pincha la princesa y se queda dormida. Todos se quedan dormidos durante cien años sin que medie ningún hechizo por parte de las hadas regordetas y buenas. Sencillamente se duermen. El castillo queda cubierto por unos rosales impenetrables. Hay príncipes extranjeros que, queriendo conocer más acerca de esta historia, pretenden atravesar los rosales. ¿Creéis que lo logra alguno en 99 años y 364 días? Efectivamente: no. Todos mueren enzarzados. Se quedan atrapados allí y mueren. No quiero imaginarme la agonía de esos príncipes, porque tampoco queda narrada en el cuento original, pero seguro que muy agradable no fue.

Maléfica
No, esto no tiene mucho que ver con el cuento original

Ahora bien, cuando llega el último día de la maldición, un príncipe atraviesa el rosal (tenía que estar trufadito aquello de cadáveres) y entra al castillo. Alcanza la habitación donde la princesa estaba dormida y esta se despierta. Sí, justo en ese momento. Y no, no hay besos ni nada que se le parezca. Lo que sí que hay es una boda al final, vaya a saber usted por qué.

Resumiendo

  • Trece hadas en vez de cuatro
  • No hay una lucha entre el hada malvada y ningún príncipe. Ella echó su maldición gitana y se quitó de en medio. No vuelve a aparecer.
  • El hada mala no tiene nada que ver con la rueca con la que se pincha la princesa
  • Decenas de príncipes mueren entre los espinos del castillo
  • No hay resurrección por beso

Si queréis leer versiones de los cuentos originales aquí tenéis los enlaces:

Cenicienta

Blancanieves

La bella durmiente

 

No renuncies a la magia

wws-harris-birdman1

NOTA: Esta entrada contiene espoilers emocionales de Birdman, si no la has visto, ve a verla y luego regresa por aquí 😉

Un guión es una sucesión de escenas que te llevan de un punto A a un punto B.

Nos cuenta qué es lo que le sucede a un personaje, cuál es su viaje, cómo renuncia a unas cosas, cómo se aventura hacia otras. Siempre hay un reto. Siempre hay un objetivo.

En esencia, un guión es la historia sobre si un personaje consigue o no consigue ese objetivo (la chica, la joya escondida en mitad de la selva, salvar su matrimonio, conseguir el título universitario de baloncesto, salvar un edificio del desahucio, destapar una trama de corrupción, entregar el microfilm, evitar que el meteorito impacte en la tierra, volver a vivir el amor, completar la vuelta al mundo en barco, evitar que sus padres se divorcien, matar al monstruo, descubrir al asesino). Casi cualquier historia es posible. Sólo tiene que tener un buen gancho, que nos interese, que nos llame la atención, y que nos mantenga pegados a la pantalla. Hay una cuenta de twitter que se llama PELB (Pegamento En La Butaca). Pues eso, el objetivo es hacer que el espectador se mantenga así, pegado a la butaca, al sillón o donde sea que esté viendo algo que hemos escrito nosotros.

En el transcurso de este viaje no podemos permitirnos ni un momento de aburrimiento. No estoy hablado de que no haya escenas de transición. Tiene que haberlas para servir de puente entre unas escenas y otras y también para que entendamos la importancia de lo que está por venir.

Cualquier escena tiene que tener un sentido, tiene que significar algo, y ese algo tiene que tener que ver de alguna manera con la trama.

Una cosa es no aburrir y otra cosa es renunciar a la magia que rodea nuestra historia

Pero cometeríamos un error (y de los grandes) si para conseguir este ritmo renunciáramos a contar otras cosas, ese “algo más” que, como diría aquel, se esconde en los detalles.

b421c7f0b46c243e31a64a68bfc3845f

Mercè Clasca, una de las mejores profesoras de guión que conozco, me solía decir: “el cine ama los detalles”. Da en el clavo.

Nuestra historia puede contar cómo un personaje hace el viaje desde el punto A al punto B, pero si no cuenta matices, si no nos hace querer a los personajes, si no nos involucra a través de los detalles, estaremos ante una película zafia.

Muchas veces los detalles se desvelan al despistarse un poco del camino que hacen los personajes para lograr su objetivo. Ahí es donde podemos encontrar escenas que, aunque no tengan que ver directamente con la búsqueda en sí, pueden ser las que más recordemos al cabo de un tiempo, las que más nos nombren en esas películas.

Un ejemplo: Birdman

Cada uno recordará Birdman por alguna cosa (además de por la pirueta técnica del plano secuencia infinito). Unos por la escena de Michael Keaton en calzoncillos en pleno Times Square, otros por su capacidad por mover objetos sin tocarlos, por las elipsis maravillosas, por la relación entre los personajes principales…

Yo recordaré Birdman (escrita por Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris y Armando Bo) por dos escenas (las transcribo).

Un poco de Background

Riggan es un actor de películas de gran éxito de público. Ha interpretado a un superhéroe hace años y ahora ha decidido hacer una obra de teatro para demostrarse a sí mismo que no es un actor de medio pelo, sino un artista de verdad. Contrata a Mike, un actor de raza (un poco loco) para un papel importante en la representación. Discuten a menudo mientras preparan la obra.

INT. PASILLOS DEL TEATRO – NOCHE

Riggan y Mike discuten. El pasillo se convierte en un laberinto de luces bajas, de tuberías. Los seguimos. Suena música de batería, desnuda, sin adornos. De pronto, al asomarnos a uno de los camerinos, vemos, de hecho, un baterista negro tocando su batería. Ni Mike ni Riggan hacen caso. Continúan discutiendo como si tal cosa.

Por qué esta escena me parece flipante

  • Porque muestra y no muestra.
  • Porque muestra cosas que están dentro del personaje.
  • Porque me sacude por dentro.
  • Porque es un recurso fantástico para conocer mejor a Riggan, sus miedos, sus angustias son como un solo de batería constante.
  • Porque hace que esté más atento a todos los detalles durante el resto de la película. ¿Será realidad lo que vivo, lo que veo? ¿Será ficción? ¿Será una invención de Riggan?

397521cf-cf9d-4d61-b194-492d1347486c-620x413

La otra escena es un diálogo.

Un poco de Background

Sam es la hija de Riggan. Acaba de salir de un centro de rehabilitación. Fuma en la azotea del teatro junto con Mike, el actor medio loco. Mike y Sam han conseguido tener una relación especial, diferente, directa, franca. Ella es un ave herida que quiere volar de nuevo (pero sin llamar la atención). Él se siente solo, débil, sin poder lejos de un escenario.

En una escena anterior, jugando a “atrevimiento o verdad” (“truth or dare”) Mike le ha confesado que tiene disfunción eréctil.

EXT. AZOTEA DEL TEATRO – DÍA

Vienen retomando la conversación que han tenido anteriormente. Están los dos a gusto. Después de un rato corto…

MIKE

¿Que es lo peor que te ha hecho tu padre?

Sam se sorprende por la pregunta. Piensa un momento.

SAM

Nunca estaba cerca.

MIKE

¿Eso es lo…?

SAM

No. A quién le importa… Era la manera que tenía de intentar
disculparse después intentando convencerme de que yo era
realmente especial (silencio) ¿Y a ti?

MIKE

¿Mi padre?

SAM

Sí.

MIKE

Hacía como que era mi padre.

Sam se queda mirando al cielo. Silencio.

SAM

¿Y ahora qué?

MIKE

Ni idea.

Silencio

MIKE

Supongo que tenía razón

SAM

¿Sobre qué?

MIKE

Sobre lo de que eres especial. Andas por ahí intentando hacerte
la invisible bajo esa absurda y estúpida rutina de mierda que tienes.
Pero no puedes. Eres de todo menos invisible. Eres una barbaridad,
como un fuego que no para de arder y no hay ni pastillas ni alcohol que
puedan esconder eso.

Sam coge el cigarrillo de Mike y lo tira por el balcón. Lo besa. Mike la besa también.

VOZ DE HOMBRE
(desde abajo)

¡Joder!

Sam se retira de golpe.

SAM
Menos mal que eres actor y no escritor, porque lo que acabas de decir
era algo como… Oprah… Hallmark…
Lo besa levemente una vez más. Se dirige hacia la puerta de entrada al teatro. Antes de salir se detiene.
SAM (CONT.)
¿Atrevimiento o verdad?
MIKE
Verdad.
SAM
No.
MIKE
Verdad.
SAM
No. ¿Atrevimiento o verdad?
Sonríe muy poquito al salir por la puerta. Después de una pausa corta… Mike la sigue
tumblr_nhwg4meo6y1tcvkybo3_400
Truth or dare?
Truth
No
Truth
No. Truth or dare?
Es un momento mágico. Y a la magia no podemos renunciar nunca.

Para qué vale un personaje

(1980) The Shining Screenshot 9

Si un personaje no es el protagonista tiene que estar al servicio del protagonista o de la historia. Si no, sobra. Quítalo. Bórralo de tu guión, ya verás como coge aire y funciona mejor.

No sé si volver a poner un ejemplo de Breaking Bad o hacerlo con películas clásicas. Como he visto que en el blog hablo mucho de Breaking Bad (hay unas 10 ó 15 entradas en las que hablo de la serie), y por variar, casi mejor hablamos de otras películas.

Personajes que sólo valen para desatascar la trama

El resplandor

Si no la has visto todavía no sé qué haces leyendo este blog. Corre y ve a verla, búscala, pídesela a un amigo, alquílala, haz lo que sea para verla es un “must”.

El Resplandor es la historia de un hombre que va a cuidar de un hotel enorme con su familia (una mujer – Verónica Forqué en el horrendo doblaje en español- y un niño). El hotel se queda aislado por los temporales de nieve. El niño tiene poderes. El prota se vuelve loco y decide cargarse a su familia. Entonces, llega el negro.

shining-1980-scatman-crothers-danny-lloyd-pic-5
Así que tú también tienes poderes…

 

El negro de El Resplandor es un tipo que también tiene poderes, como el niño, y que ha intuido que la familia corría peligro. Entonces se planta con un vehículo especial para la nieve en el hotel. Entra y Jack Nicholson se lo cepilla de un hachazo en el pecho. Pero ya ha cumplido su cometido. ¿Cuál? Llevar allí un vehículo para la nieve, para que la mujer, o el hijo (o los dos) puedan escapar si les apetece.

Personajes que valen para desarrollar facetas del protagonista

El Golpe

Robert Redford es guapo y está a punto de dar un golpe maestro junto con Paul Newman (que es todavía más guapo y tiene más carisma y además dirige una banda de estafadores simpáticos). Robert Redford, a un paso de jugárselo todo. Se siente como esos soldados a punto de afrontar una batalla: muy solo, muy trascendental.

ATq__
Cuando le cuente a mis amigas que me he ligado a Robert Redford van a flipar

 

Entra en un bar y se liga a la camarera (que, las cosas como son, es fea de verdad). Da la sensación de que lo que quiere es sentirse acompañado. Se acuesta con ella. A la mañana siguiente, cuando se la encuentra por la calle, ella intenta matarle. Se trata de una de las asesinas a sueldo más eficaces de la mafia de New York, pero eso no es lo importante (que también). Lo importante es que nos ayuda a conocer mejor qué es lo que pasa por dentro de Robert Redford en esos momentos cruciales.

Personajes que sirven para dar ambiente

La isla mínima

Dos adolescentes han desaparecido en un pueblo perdido de la provincia de Sevilla.

Dos policías de Madrid son enviados a investigar. Ellos hablan con los guardias civiles, con la familia de las adolescentes, con las compañeras de clase.

1

Todos estos personajes nos sirven para conocer el ambiente del pueblo, un ambiente pegajoso, de mosquitos y de lluvia, de humedad. Un ambiente, un lugar, del que todo el mundo quiere huir. La gente que vive allí, sobre todo las jóvenes, están deseando largarse.

Personajes que sirven de catalizadores

También de La Isla mínima, por no variar de película. El cazador furtivo que hace de guía. Sin él, que me expliquen cómo continúa la historia, cómo conocen la casa en mitad de ninguna parte. Todos los guías. Todos los que ayudan puntualmente a nuestro protagonista, todos los que nos dan una llave, una pista, una luz que seguir entran dentro de esta categoría.

isla-minima-sevilla--644x362

No son los únicos

Por supuesto, están antagonistas (Darth Vader), ayudantes (todos los amigos de Indiana Jones, el niño chino incluido), ayudantes del antagonista (el que se carga Steven Seagal cuando quedan quince minutos de peli) y muchos otros más. Pero eso puede que sea carne de otra entrada.

 

 

Un poco de coherencia (o cómo unos tipos duros deben buscar su propia historia)

Episode-2-Cousins-760

Desde hace unas semanas estoy revisando Breaking Bad.

Que es una serie maravillosa, estupenda, que hace que te mueva por dentro, que te hace plantearte dudas acerca del desarrollo humano, de lo bueno y lo malo, de la relación Jekyll-Jekyll, Jekyll-Hyde y Hyde-unpocomenosHyde ya hablé en otras entradas del blog, como esta y esta.

Lo que ahora vengo a contar es más sencillo, más básico. Algo que entra en la lógica de cualquiera que esté haciendo una historia, que la esté tramando, que la esté desarrollando. Los personajes tienen que tener motivaciones, motores, rasgos que los hagan únicos, pero también es muy importante que tengan… matices.

Esto, que parece que cae por su propia base, es todavía más importante cuando la serie en la que se inscriben esos personajes tiene su fuerte en el propio desarrollo y la complejidad de los protagonistas.

ZBdsUJM

En el comienzo de la tercera temporada de Breaking Bad aparecen los gemelos, que son los primos de Tuco. Mr White, nuestro protagonista, se lo cargó en su momento (o ayudó a cargárselo) y ahora ellos buscan vengarlo. Hasta aquí todo bien. Se nos presentan dos tipos duros. Dos tipos muy duros. Dos tipos super, super, super duros. Hasta que te das cuenta de algo muy obvio: ¿no serán dos tipos demasiado duros? ¿No serán un poco caricatura?

Un personaje bloque, claro, sin matices está bien dependiendo de la historia en la que se inscriba. Nadie le pide a Tarantino que sus personajes sean profundos, que duden de sí mismos, que quieran explicarse el sentido de la vida. Sus personajes son básicos. Son todo acción. Son sólo acción. Uma Thurman sólo quiere hacer una cosa en Kill Bill: tachar nombres de su lista. Cargárselos a todos.

tumblr_mlzjheGVjN1s4y2zbo1_500

Django no busca la libertad. Busca Venganza. Lo mismo que tantos otros personajes de Tarantino.

Walter White no tendría nada que hacer en una peli de Tarantino. Y quizás por lo mismo, los gemelos asesinos de Breaking Bad chirrían en la serie. Y ahora que lo pienso, puede que haya otros personajes que están poco desarrollados (Hank, el cuñado policía, por ejemplo), pero cantan siempre mucho menos que estos dos tipos duros que parecen estar buscando su propia película.

tumblr_mt717tmtk51r27gkro1_500

Como dice el narco Gus: – Esa gente no es normal. Son animales.