El amor y las series

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Me impresionó mucho una frase de Steve Jobs en su famosa conferencia en la universidad de Stanford en 2005. El resumen de la idea es “Si no has encontrado el trabajo que te haga feliz, sigue buscando. Lo encontrarás y sabrás que es ese. Es igual que el amor”. Aquí os dejo una presentación en la que se muestra la idea principal. Me gusta cómo juega con los elementos gráficos (está en inglés, por cierto).

Encontrar tu trabajo es como encontrar el amor. ¿No es bonito eso?

Pues algo así es lo que sucede también con las series y con las películas. Hay veces en que no sabes por qué, pero la serie que tienes delante tiene algo que escapa a cualquier análisis y te fascina. Sientes que acabas de entrar en un lugar que es tan tuyo como tu casa y más mágico que un bosque. Esa serie te dice algo, te llama, mueve determinados resortes que estaban ahí, esperando a que alguien los tocara. Y poco importa si hay fallos, si la iluminación es deficiente, si hay alguna trama que se queda medio descolgada… Simplemente te fascina, te atrapa. Lo único que queda por hacer es dejarse llevar y disfrutar al máximo.

Lo normal es volverse insensible a los fallos de una serie que te enamora

Algo parecido a eso me ha pasado en series como El Ministerio del tiempo (para mí lo mejor que hay ahora mismo en ficción en España), o con películas como Coherence (una verdadera pequeña maravilla de ciencia ficción) o En la casa, de François Ozon.

¿Que estas obras tienen errores? Claro. Coherence ganaría con alguna trama secundaria y el Ministerio tiene algunas escenas a las que les falta algo de ritmo. Todo es mejorable, pero a mí, sencillamente, me llegan al corazón. Punto. No hay discusión posible, porque no se puede discutir sobre emociones. Si en una relación alguien deja de querer a la otra persona no hay nada que hacer, ni que discutir, ni que porfiar. Se acabará. Puede que no haya una explicación. Sencillamente el amor se habrá acabado.

Hay relaciones en las que el amor se acaba sin que nadie sepa por qué

También sucede en el caso opuesto. Hay películas que parecen tenerlo todo, y series bien estructuradas, con actuaciones estelares y con tramas interesantes que nos dejan más fríos que la sonrisa de un verdugo.

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Ayer vi la premiere de El Caso y me sucedió algo por el estilo. La trama estaba bien, las actuaciones eran más que correctas, los secundarios llenaban las escenas notablemente, la ambientación era muy interesante… pero mi corazón no reaccionaba. Al acabar el capítulo estaba a punto de irme a la cama cuando vi que reponían el primer capítulo de Desaparecida. De pronto todo cambió. Sentí como si algo despertara dentro de mí. En la pantalla se notaba el artificio, había alguna actuación digna de mejor causa, pero me interesaba, me atrapaba, me empujaba dentro de esa historia.

Si alguien me pregunta cuál es la diferencia no sabría qué responderle. Puede que sea una cuestión de química con una historia. Puede que sea sólo una cuestión de amor.

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Autor: Jorge Bartolome

Escribo cosas. Me quedé atrapado en las historias, sus giros, sus vueltas, desde que un amigo puso en mis manos un ejemplar de "Elige tu propia aventura". Supongo que desde pequeño no he parado de imaginar. A veces con palabras. A veces sin ellas, buscando sólo imágenes que a su vez cuenten historias. Escribo cosas en coleccióndecerillas.wordpress.com También en unapaginaunminuto.wordpress.com

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