Los detalles

El verano pasado en el diario El País, decidieron darle voz a los guionistas de series de éxito de España. El objetivo era que, ya que estos tipos habían parido historias que millones de personas seguían por televisión cada semana, por qué no pedirles que escribieran un relato por entregas. Seguro que serían capaces de enganchar al público. Por las páginas de esta sección de cuentos por fascículos se han asomado Carlos López (El Príncipe), Ladrón de Guevara (Cuéntame) Javier Olivares (El Ministerio del Tiempo, Isabel…) y seguro que alguno más.

Javier Olivares

Siempre está bien leer a los maestros (todos ellos lo son) del guión de otra manera. O mejor dicho, leerlos a secas, porque antes de este verano ya había conseguido leer cosas de la mayoría de ellos. Lo hago por las razones por las que lo hace cualquier advenedizo: porque quiero llegar a escribir cosas que acaben en una pantalla. Si ese es tu objetivo, la mejor manera es aprender de los que ya están dedicándose al tema. Sin embargo, lo que había leído de ellos nunca era un producto final. Al cabo, un guión no deja de ser una herramienta para que todos los equipos de trabajo que hay detrás de una producción se pongan en marcha. Estos relatos, sin embargo, eran una versión definitiva. Eran producto final.

Un guión es un medio, una herramienta para todos los equipos que componen un rodaje

El de Carlos López (Arrepentimiento, aquí podéis leerlo) me ha interesado particularmente porque crece en los detalles. Se trata de un asesinato por encargo sucedido en un hospital. De ese punto de partida salen los personajes implicados: el asesino, la víctima, el instigador y el testigo. Parece que la historia podría funcionar a palo seco con estos elementos. Bien, vale. Un personaje A encarga a un personaje B que se cargue a un personaje C. Bien. Es en un hospital. ¿Los cogerán al final? ¿Se saldrán con la suya? ¿habrá algún otro muerto? Estas podrían ser las preguntas que uno se formulase, pero la cosa va de otro tema.

Carlos López

Una profesora de guión me lo dijo una vez: “el cine ama los detalles”. También la literatura. Los detalles. Ese vuelo de una mosca descrito. Ese matiz de fijarse en los tonos de un atardecer… En el relato de Carlos López los detalles son lo más importante. Detalles son el fuet que compra el asesino para avituallarse mientras planea una celebración a base de polvos con su pareja. Detalles son que la víctima roncase. Detalles son que los disparos sonaran como si fueran grapas. Detalles son las cucharadas de gazpacho que estaba tomando el sicario antes de morir.
Detalles son describir un infarto con. Mu. Chos pun. Tos. Leer más “Los detalles”