La realidad se cuela en las series

Embarcación repleta de inmigrantes que intentan llegar a las costas europeas
Embarcación repleta de inmigrantes que intentan llegar a las costas europeas

Piensa en un problema de actualidad que te preocupe. Digamos la corrupción, o el clientelismo político, o la inmigración ilegal, o la falta de ayudas sociales, o los desahucios, o el paro. Bien. Ahora piensa en una serie en la que parezca imposible que estas cuestiones aparezcan reflejadas. Y ahora imagina lo imposible: que en estas series se habla justamente de esos temas.

Cuando una serie es capaz de hablar de cosas que están al cabo de la calle, de temas que preocupan a las personas en su día a día, consigue ser más importante, más grande, más cercana y despertar más sentimientos en su audiencia.

El drama de los desahucios

Amador, el personaje de La que se avecina (aquí tenéis el enlace a la serie) comienza la serie siendo un tipo gris que trabaja en un banco. Tiene mujer y varios hijos. No tiene muchas luces. Al continuar la serie, Amador pierde su trabajo. Intenta desesperadamente que no se entere nadie y mantiene su tren de vida. Cuando se descubre el pastel intenta encontrar otro empleo. Cada vez más desesperado, no es capaz de mantener ninguno y finalmente es desahuciado y termina viviendo en la plaza de garaje con su mujer y sus hijos.

Yo creía que esto era una comedia
Yo creía que esto era una comedia

¿Es una crítica social? ¿No estábamos en una comedia? Sí… y sí. Es una comedia, pero el hecho de estar en una serie que trate temas de actualidad da más empaque al producto, hace que el espectador es una muestra de respeto hacia los espectadores.

Si le quitas los chistes, “La que se avecina” sería una serie de los hermanos Dardenne

La que se avecina es una comedia muy loca en la que sus personajes viven situaciones rocambolescas, pero a la vez muy, muy dramáticas. Si le quitamos los chistes La que se avecina sería una serie perfecta para que la firmaran los hermanos Dardenne. Desahucios, soledad, crisis vitales, falta de amor, desempleo, un empresario que vive en un mundo paralelo, casi fuera de su época (por mucho que sea mayorista y que no limpie pescado), incomunicación dentro de la pareja, problemas intergeneracionales… un catálogo de lo más variopinto para hacer un dramón que ver semanalmente bien pertrechado con pañuelitos de papel y dispuestos a llorar. Solo que decidieron hacer una comedia.

Clientelismo político

Ye he hablado mil veces de Cuéntame en el blog. En una de las temporadas de la serie, Antonio Alcántara, después de las primeras elecciones democráticas tras la transición, consigue un puesto como Director General en un ministerio. Merche, su mujer, le habla de que tienen que ahorrar, de que tienen que pensar en que las cosas pueden torcerse. Entonces Antonio le contesta:

Esto va a ir siempre a mejor, Milano
Esto va a ir siempre a mejor, Milano

ANTONIO

Pero por qué van a irnos las cosas mal, ¿mujer? Si esto es siempre a mejor.
Ahora estoy de Director General. Pues luego, cuando se acabe, me darán
otro puesto. Y luego otro. Así siempre. Y siempre a mejor.

En una conversación de menos de un minuto ambientada en 1981 se tratan temas que se pueden leer a diario en periódicos de 2015. ¿Por qué? Para hacer que los espectadores no perciban las series como algo ajeno, sino actual, que habla de su día a día aunque se trate de una historia de época.

Inmigración ilegal

Refugiados, la serie de Ramón Campos para Bambú y coproducida por la BBC, quiere ser una serie de ciencia ficción pero a la vez tratando temas de hoy mismo. El pistoletazo de salida de la misma, la premisa, es de lo más interesante: en un pueblo normal y corriente, con su gente normal y corriente, que lleva a diario su vida normal y corriente con total tranquilidad comienza a venir gente desconocida. No son inmigrantes, pero no son de allí. Se trata de gente que viene del futuro. Si fueran subsaharianos, o marroquíes, o gitanos rumanos estaríamos hablando de una serie sobre inmigración pura y dura. Pero sin que los personajes sean de países diferentes o de razas distintas es una serie sobre este tema. Refugiados, sin mencionarlo, habla sobre Siria, Palestina, Afganistán, Sudán del Sur, Libia…  Habla sobre el derecho al asilo político, sobre lo egoísta que se vuelve la gente cuando tiene miedo ante lo desconocido. “Los recursos son limitados”, dicen. “No podemos ayudar a todos. Nos hacemos cargo de que lo están pasando mal, pero no podemos hacer nada”. Tratan de defender “lo que es suyo”, su bienestar social, sus casas, su abastecimiento, su electricidad…

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Tocamos resortes que tienen que ver con el miedo y la solidaridad, con ese choque íntimo entre querer ayudar a los que lo pasan mal y defender lo que creemos que podemos perder. Por supuesto la serie va de otra cosa, hay asesinatos, tramas entrecruzadas en las que no sabemos quién es el bueno y quién el malo, en la que no sabemos si debemos o no fiarnos de los que vienen del futuro… si no, estaríamos hablando de una serie documental sobre los campos de refugiados, y no es lo que se busca. Se busca siempre entretener, mantener el interés del espectador, despertar en él emociones, pero si además hablamos de esos mismos temas de los que el propio espectador huye al sumergirse en las series, el resultado puede ser de nota.

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Y entonces no hay más remedio

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…y uno sigue escribiendo, o lo intenta. Al menos no lo ve como una condena. Sencillamente sigue hacia delante. Y no es por obcecación, o por falta de temor al fracaso. Sencillamente uno sigue hacia delante porque es el único camino que conoce.

Sigue adelante fraguando proyectos. Pero antes de eso, uno vuelve a leer.

 

Volver a leer

Hace poco he leído algunas cosas que tenía pendientes. Algunos guiones que habían llegado a mi poder por unos medios o por otros. El último, uno sobre el capítulo de Cuéntame sobre el que hablaba en esta entrada. El guión escrito por Jacobo Delgado y Carlos Molinero es sencillamente delicioso. Las páginas van pasando rápidas, inevitables. Uno tiene la sensación de que el guión funciona como un reloj. Al leerlo he recordado este artículo de Ana Sanz-Magallón (autora de Cuéntalo bien, link en Amazon) sobre el tema de la lectura de guiones.

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Lo próximo que voy a leer gracias al colectivo 70 Teclas

Luego he leído de nuevo el guión del capítulo piloto de Breaking Bad (si queréis echarle un vistazo lo tenéis por aquí).

Y el guión de uno de los capítulos del Ministerio del tiempo (que Javier Olivares colgó vía twitter).

Para saber cocinar hay que probar muchos platos de comida diferentes en diferentes restaurantes. Para poder escribir, uno tiene que leer. Y si lo que quiere es escribir guiones, tiene que leer y leer y leer y releer y hacer anotaciones y analizar… guiones. No libros de Syd Field ni de McKee. Guiones. En la página de guiones en pdf tenéis un montón que a mí me han servido para ilustrar ejemplos de un montón de cosas. Leedlos si queréis. Además, en esta época de internet, todo es más sencillo. Encontrar guiones interesantes es más sencillo. Encontrar series que ver es más fácil. Buscar contenidos que analizar está tirado. Si queréis escribir, poneos en marcha y empezad a ver cosas y a leer.

Escribir otras cosas

coleccion
El nuevo blog en el que estoy escribiendo

Desde hace unos meses he empezado a escribir en un blog diferente. Es un desahogo. En él hablo de cosas pequeñas y de temas de actualidad. Yo, que vengo del periodismo y de la comunicación audiovisual, soy sensible a ciertos temas. Quedárselos dentro es lo peor que uno puede hacer. Así que he escrito sobre todos los pensamientos que se me van quedando clavados dentro en este pequeño nuevo proyecto que he llamado Coleccion De Cerillas. Si queréis echarle un vistazo lo tenéis por aquí. Sois más que bienvenidos.

Volver a los proyectos

Otra de las cosas que he hecho últimamente es volver a leer los proyectos que estaba moviendo entre las productoras.

Sinceramente creo que sirven, que son viables, que son interesantes y que aportan cosas. Pero como todo, después de leerlos he hecho alguna modificación, les he lavado la cara, les he cambiado el tono y los tengo dispuestos una vez más en el disparadero.

seller
¿Cómo conseguirá batman vender su proyecto?

Ahora falta una tercera fase: el Marketing

Si quieres escribir guiones seguro que también quieres que te paguen por hacerlo. Y si quieres que te paguen por hacerlo seguro (pero seguro, seguro) que necesitas alguien que esté dispuesto a pagar por ellos. Por eso, ahora tengo que empezar con la tercera fase del proceso, que es de las más importantes: la del marketing. Tengo que buscar productores que estén buscando historias, proyectos, que quieran vender cosas nuevas en las distintas televisiones. Si sabéis de alguno, soy todo oídos. Si os suena que alguna productora está interesada y buscando nuevos materiales, decídmelo y os lo agradeceré enormemente.

Puede que sea el tiempo de hacer SPAM (o riego por goteo) para encontrar un compañero de viaje (así es como veo el papel de un productor) con el que levantar algo por lo que uno ha luchado tanto.

Así que después del 100, viene el 101, y después el 102. Así hasta no acabar nunca, hasta que el cuerpo aguante. No porque sea un cabezota. Es que sencillamente no conozco otro camino.