No renuncies a la magia

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NOTA: Esta entrada contiene espoilers emocionales de Birdman, si no la has visto, ve a verla y luego regresa por aquí 😉

Un guión es una sucesión de escenas que te llevan de un punto A a un punto B.

Nos cuenta qué es lo que le sucede a un personaje, cuál es su viaje, cómo renuncia a unas cosas, cómo se aventura hacia otras. Siempre hay un reto. Siempre hay un objetivo.

En esencia, un guión es la historia sobre si un personaje consigue o no consigue ese objetivo (la chica, la joya escondida en mitad de la selva, salvar su matrimonio, conseguir el título universitario de baloncesto, salvar un edificio del desahucio, destapar una trama de corrupción, entregar el microfilm, evitar que el meteorito impacte en la tierra, volver a vivir el amor, completar la vuelta al mundo en barco, evitar que sus padres se divorcien, matar al monstruo, descubrir al asesino). Casi cualquier historia es posible. Sólo tiene que tener un buen gancho, que nos interese, que nos llame la atención, y que nos mantenga pegados a la pantalla. Hay una cuenta de twitter que se llama PELB (Pegamento En La Butaca). Pues eso, el objetivo es hacer que el espectador se mantenga así, pegado a la butaca, al sillón o donde sea que esté viendo algo que hemos escrito nosotros.

En el transcurso de este viaje no podemos permitirnos ni un momento de aburrimiento. No estoy hablado de que no haya escenas de transición. Tiene que haberlas para servir de puente entre unas escenas y otras y también para que entendamos la importancia de lo que está por venir.

Cualquier escena tiene que tener un sentido, tiene que significar algo, y ese algo tiene que tener que ver de alguna manera con la trama.

Una cosa es no aburrir y otra cosa es renunciar a la magia que rodea nuestra historia

Pero cometeríamos un error (y de los grandes) si para conseguir este ritmo renunciáramos a contar otras cosas, ese “algo más” que, como diría aquel, se esconde en los detalles.

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Mercè Clasca, una de las mejores profesoras de guión que conozco, me solía decir: “el cine ama los detalles”. Da en el clavo.

Nuestra historia puede contar cómo un personaje hace el viaje desde el punto A al punto B, pero si no cuenta matices, si no nos hace querer a los personajes, si no nos involucra a través de los detalles, estaremos ante una película zafia.

Muchas veces los detalles se desvelan al despistarse un poco del camino que hacen los personajes para lograr su objetivo. Ahí es donde podemos encontrar escenas que, aunque no tengan que ver directamente con la búsqueda en sí, pueden ser las que más recordemos al cabo de un tiempo, las que más nos nombren en esas películas.

Un ejemplo: Birdman

Cada uno recordará Birdman por alguna cosa (además de por la pirueta técnica del plano secuencia infinito). Unos por la escena de Michael Keaton en calzoncillos en pleno Times Square, otros por su capacidad por mover objetos sin tocarlos, por las elipsis maravillosas, por la relación entre los personajes principales…

Yo recordaré Birdman (escrita por Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris y Armando Bo) por dos escenas (las transcribo).

Un poco de Background

Riggan es un actor de películas de gran éxito de público. Ha interpretado a un superhéroe hace años y ahora ha decidido hacer una obra de teatro para demostrarse a sí mismo que no es un actor de medio pelo, sino un artista de verdad. Contrata a Mike, un actor de raza (un poco loco) para un papel importante en la representación. Discuten a menudo mientras preparan la obra.

INT. PASILLOS DEL TEATRO – NOCHE

Riggan y Mike discuten. El pasillo se convierte en un laberinto de luces bajas, de tuberías. Los seguimos. Suena música de batería, desnuda, sin adornos. De pronto, al asomarnos a uno de los camerinos, vemos, de hecho, un baterista negro tocando su batería. Ni Mike ni Riggan hacen caso. Continúan discutiendo como si tal cosa.

Por qué esta escena me parece flipante

  • Porque muestra y no muestra.
  • Porque muestra cosas que están dentro del personaje.
  • Porque me sacude por dentro.
  • Porque es un recurso fantástico para conocer mejor a Riggan, sus miedos, sus angustias son como un solo de batería constante.
  • Porque hace que esté más atento a todos los detalles durante el resto de la película. ¿Será realidad lo que vivo, lo que veo? ¿Será ficción? ¿Será una invención de Riggan?

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La otra escena es un diálogo.

Un poco de Background

Sam es la hija de Riggan. Acaba de salir de un centro de rehabilitación. Fuma en la azotea del teatro junto con Mike, el actor medio loco. Mike y Sam han conseguido tener una relación especial, diferente, directa, franca. Ella es un ave herida que quiere volar de nuevo (pero sin llamar la atención). Él se siente solo, débil, sin poder lejos de un escenario.

En una escena anterior, jugando a “atrevimiento o verdad” (“truth or dare”) Mike le ha confesado que tiene disfunción eréctil.

EXT. AZOTEA DEL TEATRO – DÍA

Vienen retomando la conversación que han tenido anteriormente. Están los dos a gusto. Después de un rato corto…

MIKE

¿Que es lo peor que te ha hecho tu padre?

Sam se sorprende por la pregunta. Piensa un momento.

SAM

Nunca estaba cerca.

MIKE

¿Eso es lo…?

SAM

No. A quién le importa… Era la manera que tenía de intentar
disculparse después intentando convencerme de que yo era
realmente especial (silencio) ¿Y a ti?

MIKE

¿Mi padre?

SAM

Sí.

MIKE

Hacía como que era mi padre.

Sam se queda mirando al cielo. Silencio.

SAM

¿Y ahora qué?

MIKE

Ni idea.

Silencio

MIKE

Supongo que tenía razón

SAM

¿Sobre qué?

MIKE

Sobre lo de que eres especial. Andas por ahí intentando hacerte
la invisible bajo esa absurda y estúpida rutina de mierda que tienes.
Pero no puedes. Eres de todo menos invisible. Eres una barbaridad,
como un fuego que no para de arder y no hay ni pastillas ni alcohol que
puedan esconder eso.

Sam coge el cigarrillo de Mike y lo tira por el balcón. Lo besa. Mike la besa también.

VOZ DE HOMBRE
(desde abajo)

¡Joder!

Sam se retira de golpe.

SAM
Menos mal que eres actor y no escritor, porque lo que acabas de decir
era algo como… Oprah… Hallmark…
Lo besa levemente una vez más. Se dirige hacia la puerta de entrada al teatro. Antes de salir se detiene.
SAM (CONT.)
¿Atrevimiento o verdad?
MIKE
Verdad.
SAM
No.
MIKE
Verdad.
SAM
No. ¿Atrevimiento o verdad?
Sonríe muy poquito al salir por la puerta. Después de una pausa corta… Mike la sigue
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Truth or dare?
Truth
No
Truth
No. Truth or dare?
Es un momento mágico. Y a la magia no podemos renunciar nunca.

Cuando no va a pasar nada

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Hace poco escribía sobre la manera de balancear una escena. Ya sabemos que todas las escenas tienen que tener su conflicto. Alguien quiere una cosa, pero no lo consigue, lucha por ello, pero hay algo que se opone (los peros, tan importantes siempre en esto de escribir). Dos personajes se enfrentan. Una situación parece que no se va a resolver y finalmente parece que hay una escapatoria…

Emocionalmente las escenas tienen también un balanceo, es una manera de despertar, de mantener alerta a nuestros espectadores, y de hacer avanzar la historia, claro. Si dos personajes empiezan una escena riendo, lo más probable es que acaben a mamporros. Si en el comienzo de una escena él va a pedirle que se case con ella, la cosa puede acabar regular. Algo así como esto:

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Lo mismo pasa cuando una escena comienza y parece que no va a suceder nada de nada. Al final de esas escena puede que toda la historia vaya a cambiar por completo. Un ejemplo (uno más): Breaking Bad (espoiler a la vista, como siempre; si no has visto Breaking Bad corre a verla y luego vuelves a leer esta entrada).

Si tu personaje va al baño, que tenga una buena razón

Walter y familia están sentados en el patio comiendo. Están los chicos, Skyler, Walter, Marie y Hank. Se lo están pasando muy bien. Hace un día soleado, estupendo. La comida está riquísima y están echando unas risas. Entonces Hank va al baño. Se sienta en el váter. Va a cagar. Ahora es cuando nos relajamos. No puede suceder nada. Si un hombre va a cagar, pues no puede haber ningún ataque, ningún punto de giro importante. Nada.

Nada, ¿verdad? Pues sucede justo lo contrario.

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voy a leer algo mientras la cosa baja

 

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Uy, una dedicatoria. Voy a leerla

 

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Wait a second, esa letra me suena

 

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¡… YA SÉ! con toda su p…a mad…e

 

Esta escena cambia por completo la relación de Hank con Walter. Cambia la dirección de las investigaciones de Hank y desencadena el final de la serie. La sensación que tienes al entrar en la escena es como el que sube a un vagón de tren. Estás seguro, tranquilo, nada malo puede pasar. Pero después el tren puede descarrilar, como en este caso.

Así que ya sabéis, si un personaje va al cuarto de baño en un guión, que lo haga por una buena razón.