10 razones en GIF por las que tienes que quedar con guionistas

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Si eres guionista ya te habrás dado cuenta de que eres un poco un bicho raro. Tranquilo, hay una buena noticia: no eres el único. Hay un montón de tipo ahí fuera que son tan “raros” o incluso más “raros” que tú. Creo que es importante que, si eres guionista, quedes con otros guionistas como tú. Aquí puedes encontrar 10 razones para ello.

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1. Se te pasará la sensación de ser un bicho raro.

Admitámoslo, somos diferentes. Hacemos chistes sobre cosas diferentes. Vemos películas (y programas, y series y cualquier cosa) con otros ojos. No hacemos chistes sobre Gran Hermano Vip (o puede que sí), los hacemos sobre secuencias de True Detective. No comentamos el editorial de El País, hablamos sobre la última entrada de Bloguionistas.

Compartir todas nuestras impresiones con alguien parecido es buenísimo.

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guionista ayudando a otro guionista

 

2. Compartirás tus historias, tus agobios y tus bloqueos, y puede que lo que tus compañeros guionistas te digan sirva para seguir adelante

Compartir las historias en las que uno está trabajando, verbalizarlas, ayuda muchísimo. Sobre todo porque al explicarlas uno descubre cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles.

Si además estamos en mitad de un bloqueo, que haya alguien que aporte el “thinking outside the box” es estupendo para acabar con todas estas dificultades.

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3. Ayudarás a otros compañeros

Aportarás tu punto de vista a las historias de los demas. No todo consiste en beneficiarse uno.

Hacer que se disipe el bloqueo de los demás y ver cómo tus ideas aportan algo importante a las historias de los demás es una gran satisfacción.

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4. Conocerás la sensación sanadora del “mal de muchos”

Un guionista se enfrenta cotidianamente a una serie de dificultades. Es bueno compartir con los demás estas experiencias, sobre todo porque todos nos enfrentamos a las mismas. Si no es que un productor no quiere reunirse con nosotros es que después de reunirse no ha vuelto a llamarnos. Si no es que los guiones están mal pagados es que las cuotas para ser autónomo son elevadísimas. Si no es que no hay pruebas de guión a la vista es que hemos hecho una prueba de guión y tenemos la sensación de que está metida en un cajón.

Hablar de este tipo de cosas (que nos precupan tanto) con gente que se enfrenta a ellas a diario es muy sano.

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guionista de éxito

 

 

5. Descubrirás que no todo está tan negro

Te dará alegría ver que no todo está tan negro, que hay, de hecho, compañeros currando en series, películas, que tienen proyectos que salen adelante. Y eso hará que tengas un extra de motivación y que continúes adelante con tus propios proyectos.

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Haciendo contactos

 

6. Puede que te ayuden a crear contactos

Uno no queda con alguien para que le facilite una red de contactos, eso está claro. Pero también está claro que en un mundo como el nuestro todos intentamos ayudarnos. Si conozco alguien que está en una productora que está buscando un proyecto y creo que le encaja el tuyo… te pienso dar su número y ponerte en contacto con esta persona.

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Somos una enciclopedia viviente de pelis y series raras

 

7. Ampliarás tu conocimiento cinematográfico y televisivo

Gracias a compañeros he visto series y películas que no se me habrían cruzado por delante de no haber sido por ellos.

Como ejemplos, Black Mirror (antes de que llegara a España), White Heat (gracias, Javier Olivares), House of Cards (la original, no confundamos), Dans la maison (En la casa, peliculón), The extraordinary tales… y un millón más. Todas estas películas y series merecen la pena. Es cierto que hay muchas que aún no he visto. Algerino Marronceli es una fuente infinita de conocimiento, pero aún no me he puesto por delante muchas de las cosas que me ha aconsejado (Il Capitale Umano, Italy in a day, Hollands Hoop…).

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Ya sé cómo te sientes. Ven aquí

 

 

8. Tendrás la sensación de que hablas con alguien que te entiende

Es un paso más del punto 1. Es un poco como una reunión de alcohólicos anónimos. Alguien con el que tienes muchos puntos en común y con el que te comunicas, y con el que compartes cosas que son importantes para ti. Sólo la sensación de saber que alguien se siente como tú habitualmente ante tal o cual cosa es reconfortante.

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Poca gente más interesante en el mundo

 

9. Somos interesantes

Cada uno tiene un tipo de historia dentro, unas inquietudes que le marcan. Los hay que están obsesionados por episodios concretos de la historia de España, pero también los que no dejan de pensar en los problemas de adaptación del colectivo LGBT, los hay que piensan en el poder, los hay que tienen dentro la inquietud sobre la búsqueda de la propia personalidad, de la propia meta vital.

Hay guionistas a los que les gusta escribir sobre más de uno y más de dos y más de tres temas.

Cuando los guionistas quedamos, nos contamos los unos a los otros nuestras “películas” y nuestras inquietudes y eso no es “dar la chapa”. Lo sería si el que estuviera enfrente no fuera un guionista, pero siéndolo, el que escucha se queda con la sensación de “qué interesante es esto que me acaban de contar”.

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10. Somos gente guay con la que se pasa siempre un rato muy divertido

Sí, es verdad que tenemos un punto un poco extravagante, y algunos de nosotros estamos locos de atar, pero somos gente a la que le gusta compartir, hablar y reírse. Yo cada vez que me he visto con un guionista (Mercè Clasca, Juanjo Ramirez, Elena Cobos, Miguel Angel Lamata, Fernando Hugo Rodriguez, Salva Rubio…) siempre me lo he pasado bomba. Y por muy raros que seamos no somos sociópatas, también nos gusta la gente normal.

Si tienes más razones que se te ocurra añadir, adelante.

 

 

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Ninguna escena sin su conflicto

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Parece un eslogan de los que se gritan en las manifestaciones. Y un poco esa es la intención. Me imagino una concentración de guionistas gritando a voz en cuello consignas de escritura, verdades dogmáticas para los que nos dedicamos a escribir con mayor o menor éxito, con mayor o menor esfuerzo.

“Tienes que saber/tu prota quien es”

“Sin conflicto/no hay guión. /Sin conflicto/ no hay guión”

“Si no hay emoción/tira tu guión”

“aunque no mandamos/nosotros ideamos”

Pues uno de estos eslóganes de manifestación guionística sería “Si no tiene conflicto/tu escena vale un pito”. Es mejorable. Lo sé. Pero es lo primero que se me ha venido a la cabeza para rimar la idea de la que quiero que vaya este post.

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Manifestación de guionistas

Hay distintos tipos de escenas, pero en esencia se reducen a dos. Están las que hacen avanzar la historia y están las que aportan algún tipo de información sobre situaciones y personajes (que será empleada más adelante haciendo avanzar la trama). Ya sea cualquiera de los casos, es importante que la escena, en sí misma, tenga un punto de conflicto. Que no sea algo plano. Lo ideal es que haya alguien que quiera una cosa y una fuerza, un evento u otro personaje que se oponga.

Me viene a la mente uno de los últimos capítulos de Breaking Bad.

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INT. DESPACHO DE SAUL GOODMAN – DÍA

La secretaria de abogado (45), rellenita, está destruyendo documentos en una picadora de papel. Suena el teléfono. Ella lo mira con hastío, pero no mueve un músculo para contestar. Sigue a lo suyo. Le da tiempo a destruir un documento entero más cuando se oye un ruido de cristales. Alguien ha entrado en el hall. Se trata de Walter White.

SECRETARIA

¿Qué demonios cree que está haciendo?

WALTER

No contestan al teléfono, están cerrados… necesito hablar con Saul. ¿Dónde está? Es un asunto…

SECRETARIA
(enfadada, interrumpiendo)

De vida o muerte. Ya. Siempre es lo mismo.

Walter se queda de piedra. Es la primera vez que repara en que la secretaria de su abogado tiene entidad propia. Lo mismo nos pasa a nosotros.

WALTER

¿Cómo?

SECRETARIA

¿Quién demonios se ha creído que es? Cada vez que aparecen usted
o su amiguito la tierra tiembla. Y esta vez parece que es peor que nunca.
¿Cree que me hace gracia estar de repente en el paro por su culpa? Y luego
está este estropicio. Por cierto, ¿quién va a pagar el cristal de la puerta?

Walter busca en su cartera. Saca todos los billetes que tiene. Se los tiende a la secretaria.

WALTER

Aquí debe haber unos 1700 dólares. Tómelos. Son suyos. Seguro que
cubren con creces lo que vale la puerta. Ahora, necesito un número, una dirección,
lo que sea, el contacto del señor Goodman.

SECRETARIA

¿Sabe qué? Creo que con esto no llega.

WALTER

¿Cómo que no? ¿Quién va a cobrar más de 1700 dólares por un trozo de cristal? Es, sencillamente…

Walter para de hablar de repente. Mira a la Secretaria, que le aguanta la mirada.

WALTER
(cayendo en la cuenta)

Oh.

SECRETARIA

Estoy empezando a pensar que valdría 20.000 dólares.

WALTER

Tiene que estar de broma.

SECRETARIA

Puede que 25.000

Walter y la secretaria se quedan mirándose. Walter duda qué hacer. ¿La amenaza? Finalmente está a punto de estallar, pero se controla.

WALTER

¿Sabe qué? Espere aquí. Enseguida vuelvo.

Walter sale torpemente del hall por el mismo hueco que ha dejado el cristal roto.

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Si la secretaria llega a saber quién es realmente Mr White puede que no se hubiera atrevido con él

 

¿Con qué nos encontramos aquí? Con un conflicto claramente definido en una escena que no dura más de un minuto y medio.

  1. Walter quiere el contacto de su abogado
  2. La secretaria no se lo quiere dar así como así.
  3. Walter ofrece dinero.
  4. La secretaria pide una suma desorbitada de dinero. Sabe que tiene las de ganar.
  5. Walter cede y se va corriendo a por el dinero.

Está claro que el protagonista de la escena es Walter White. La antagonista es la secretaria. Esta es la escena en la que más habla de toda la serie. La secretaria siempre está por allí, por el despacho, pero no es más que una sombra, una voz que da la información a su jefe sobre quién llama por teléfono. Nunca ha hablado y ahora lo hace para enfrentarse nada menos que a Walter White.

Los personajes no saben quién es el protagonista

Esto me lleva a pensar también en que un personaje secundario nunca sabe que está hablando con un personaje principal en una escena. Él se tiene a sí mismo como el único personaje protagonista de su vida, con sus dificultades, sus intereses, sus anhelos. En este caso la secretaria tiene miedo de quedarse en el paro teniendo una determinada edad. Se ha visto enmarronada una y mil veces por Walter White y decide hacérselo pagar. Un número de teléfono por lo que sería casi un año de sueldo. No parece mal trato para ella.

Si la secretaria supiera que Mr. White es un peligroso señor de la droga que a esas alturas del partido ha matado a seis o siete personas ya puede que se lo pensara antes de retarlo, pero no es así y simplemente protagoniza un conflicto estupendo con un tipo que le cae fatal.

2015

INT. DESPACHO DE GUIONISTA – DÍA

La pantalla de un ordenador en blanco. La barra de un cursor parpadea expectante. Con cada parpadeo, primero levemente, luego más alto, se oyen los latidos de un corazón. De pronto silencio. Frente a la pantalla está el guionista. Barba entrecana. Mirada perdida. 33 años. Se escuchan a lo lejos, tras la puerta, dos niños jugando.

GUIONISTA (V.O.)

Desde siempre había querido escribir. Es dar forma a un pensamiento. Es pensar en imágenes. Lo que no sabía era que escribir era esto.

El guionista, inspirado de pronto, comienza a escribir compulsivamente. Una música sube. Se siente completamente inspirado. Una página tras otra salen del teclado. Sonríe. Es feliz. Giramos a su alrededor. Es una verdadera epifanía. Parece que una luz sobrenatural lo ilumina todo. Pero de pronto todo se para. Volvemos a la mirada del guionista, vacía. El cursor sigue parpadeando sobre la página en blanco. Un golpe en la puerta. Los niños están llamando a la puerta.

NIÑO

Papá, queremos cenar.

El guionista mira a la pantalla en blanco.

GUIONISTA

¡Os lo he dicho mil veces! ¿Queréis dejarme en paz cuando estoy trabajando?

Silencio. El guionista espera. Los niños se alejan. Vuelve a mirar hacia la pantalla en blanco. El cursor sigue parpadeando. Finalmente parece que el guionista se decide. Mueve el cursor hacia la barra del navegador. Teclea algo. En la pantalla aparece el facebook.

GUIONISTA (V.O.)

Escribir no es pensar en imágenes. No es dar forma a un pensamiento. No sólo eso al menos. Escribir es apagar el rúter y teclear sin parar. Escribir, sobre todo, es luchar contra el impulso de entrar en facebook (o en algo peor). Escribir es pensar que realmente puedes escribir algo que merezca la pena y hacer que llegue a las manos adecuadas, que lo valoren, que sea el momento justo, que te den una oportunidad. ¿Pero se puede tener una oportunidad con 33 años y sin haber “publicado” nada? ¿Será 2015 mi año, el año de esa oportunidad? Desde luego con parlamentos tan largos no va a haber manera, así que vas a tener que inventarte una acción para este corto introspectivo de bajo presupuesto

El guionista se levanta de la silla. Lo vemos de cuerpo entero. Va en pijama. Atormentado, da una vuelta por la habitación. Vuelve a la silla. Cierra el navegador y comienza a escribir en el procesador de texto

GUIONISTA (V.O. CONT.)

Sólo hay una forma de saber si voy a ser capaz de conseguirlo… y la respuesta no está precisamente en facebook sino en intentarlo todos los días.