Eliminando escenas

Hollywood's Greatest Year: The Best Picture Nominees of 1939

Cuentan la historia de que Walter Wanger, productor de La Diligencia llamó un día la atención a John Ford.

“John”, le dijo, “llevamos cinco días de retraso. Tenemos que hacer algo al respecto”. John Ford se quedó mirando a su productor, cogió el guión de rodaje y empezó a tirar al suelo, una, dos, tres escenas. “Ya estamos al día”, contestó, “esas escenas no hacían falta”.

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A mí esta idea me horroriza, porque el guión seguro que estaba cerrado, estudiado. Seguro que esas escenas tenían un significado y hacían avanzar la historia. Y no quiero imaginar el cabreo monumental que tuvieron que llevarse Dudley Nichols y Ben Hetch, responsables del guión, al enterarse de lo sucedido. Pero no es menos cierto que la mayoría de las veces es mejor aligerar el contenido de una historia. ¿Cómo? Bien sencillo, eliminando escenas. Porque una de las reglas de oro de las narraciones es: si una escena no es imprescible para la historia y puedes omitirla, omítela.

Es verdad, nos ha costado mucho llegar a escribir esa secuencia tan bien hilada en la que nuestro protagonista finalmente describía un miedo que había adquirido en la infancia, pero puede que las tres o cuatro escenas que compongan la secuencia se puedan resumir en una sola o se puedan obviar directamente y que el resultado final gane.

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Algo así sucede en la película Rush, de Ron Howard con guión de Peter Morgan (el guión lo podéis encontrar en la pagina de guiones del blog).

James y Niki, los dos aspirantes al título mundial de Fórmula 1 mantienen una discusión en una reunión de pilotos justo antes de comenzar una carrera. Se chulean el uno al otro. Se miden como dos púgiles antes del combate.

JAMES

¿Qué tal va el coche por el que has pagado para estar aquí?

NIKI

Bien. ¿Qué tal se ve desde detrás?

JAMES

No tengo en mente estar ahí mucho tiempo.

NIKI

Estupendo. Estoy deseando que me guíes hoy.

JAMES

Con mucho gusto. Te guiaré desde la primera curva.

Esa es la escena 48. Luego cada uno va a su coche dispuestos para comenzar el gran premio. Peter Morgan escribe diez escenas más correspondientes a esa carrera. ¿Qué sucede? Que están omitidas. Sencillamente vemos al final cómo Niki celebra haber ganado. ¿Funciona? Claro. Ya hemos visto otros grandes premios antes y veremos bastantes más después. En todas las carreras muestran las batallas por ganar, por dejar atrás al rival, por hacerle morder el polvo. No pasa nada porque nos perdamos una.

No siempre menos es más. Pero siempre hay que plantearse aligerar para que la película funcione mejor. El público te lo agradecerá.

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Autor: Jorge Bartolome

Escribo cosas. Me quedé atrapado en las historias, sus giros, sus vueltas, desde que un amigo puso en mis manos un ejemplar de "Elige tu propia aventura". Supongo que desde pequeño no he parado de imaginar. A veces con palabras. A veces sin ellas, buscando sólo imágenes que a su vez cuenten historias. Escribo cosas en coleccióndecerillas.wordpress.com También en unapaginaunminuto.wordpress.com

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