Conseguir que la historia se mueva siempre

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Una historia tiene que ser como un tiburón

En un momento dado de Annie Hall, el personaje de Woody Allen dice aquello de que las relaciones son como los tiburones: tienen que ir siempre hacia adelante, si no se mueren… y lo mismo pasa con las películas, añado yo. Tienen que ser tiburones en constante movimiento. Siempre hacia adelante. Abriendo un camino que no se haya andado nunca.

El espectador tiene que sentirse como un explorador, machete en mano, que abre una senda por la jungla. De lo contrario estamos ante obras que se quedan en letargo, como adormecidas, como mirándose el ombligo. Es verdad que hay casos en los que la historia en sí no avanza, no existe un objetivo concreto. Sin embargo el hecho de ir conociendo más de un ambiente hace que sigamos teniendo ganas de ver más. Algo así pasa en películas como La cinta blanca, de Haneke.

Que alguien me diga cuál es el objetivo del que se suponga que sea el protagonista. ¿Descubrir quién ha hecho las gamberradas en el pueblo? Puede, pero no es, ni mucho menos, lo más importante en la película, no es lo que nos obliga a seguir atentos, expectantes. El viaje que hacemos es otro, más íntimo y no necesitamos una meta de un protagonista. No es necesaria.

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La cinta blanca. La jaula

Pero no me quiero ir por las ramas. Hay que tener muy claro una cosa: dentro de un guión no debe sobrar ni una coma. Y esto no tiene que ver únicamente con el hecho de que la historia quede redonda, perfectamente definida. También tiene que ver con algo mucho más fácil de entender: hacer una película o una serie cuesta mucho, pero que mucho dinero.

Para hacer una escena en una localización hay que:

Pagar al localizador, obtener los permisos, desplazar a todo un equipo, a los actores, plantar allí toda la parafernalia, y luego está el alquiler de luces, grupos electrógenos, cámara y el coste del negativo (si es que se no se hace en digital).

En definitiva, no nos podemos permitir que cueste esa barbaridad de dinero una escena que no va a ninguna parte.

Siempre hay que ir hacia adelante. Un ejemplo chorra:

1 Tenemos un personaje, por ejemplo, un muchacho que vive en la calle.

2 El muchacho es acogido por un tipo que trabaja para un gangster.

3 El muchacho pasa a formar parte de la banda del gangster. Todos lo acogen casi como si fuera una mascota.

4 Todos se portan de maravilla con el muchacho, que se siente querido, feliz, en familia…

5 Un día llevan a la guarida del gangster a una joven (familiar de la banda rival) y la torturan.

6 El muchacho decide salvar a la joven y escaparse con ella.

7 La pareja no tiene a dónde ir, así que se refugian en una iglesia abandonada.

8 El cura parece que va a ayudar a la pareja pero el chico descubre que va a entregarlos.

9 El chico decide matarlo.

10 Una feligresa descubre el cadáver y avisa a la policía.

11 La pareja tiene que huir de la policía y de los gangsters así que deciden fugarse a un pueblo en mitad de ninguna parte donde vive un primo lejano de la chica.

12 El primo lejano les acoge pero pretende aprovecharse de la chica.

13…

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Un camino lleno de curvas

Y así todo el tiempo. La idea es que no sobre nada y que vayamos planteándonos cada vez más problemas. Nosotros queremos a nuestro muchacho vagabundo. Nos sentimos a gusto con él… y por eso lo ponemos en situaciones comprometidas, pero la idea es que el tema se vaya haciendo cada vez más complejo, que genere dudas en el protagonista y que le obligue a actuar, a tomar decisiones, a moverse.

Se le plantea una duda: ¿prefiero salvarle la vida a esta chica o mantenerme fiel a mi nueva familia?

Según la resuelva, así avanzará la historia. Pero, como digo, siempre tiene que avanzar. No puede detenerse.

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Talking to me?

De todas formas, como dije antes, tampoco hay que confundirse. No todas las escenas que no hacen avanzar la historia están de más. Hay otras escenas que parece que sobran pero que lo que hacen es matizar los personajes, ambientar nuestras historias y darle una dimensión diferente a la experiencia que estamos proponiendo. ¿Qué sería de Taxi Driver si no vemos cómo va formándose el personaje de Robert De Niro? Tal vez una peli de tiros como otra cualquiera. Y, la verdad, sería una verdadera lástima.

Vamos a escribir un poco

Un millón de libros
¿Cuántos libros sobre guión se habrán escrito?

Hay muchos libros publicados que hablan sobre qué se debe hacer para escribir un guión.

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El viaje del escritor. Una guía maravillosa

En un post de Carlos López en bloguionistas (si no sigues este blog, tienes que hacerlo) se habla con ironía sobre la cantidad de métodos de escritura para guión que se pueden encontrar y cómo, en cambio, había pocos libros que trataban sobre lo que NO se debe hacer cuando se escribe un guión.

Yo he leído varios métodos de cómo escribir guiones. He leído a Linda Seager (interesante), a Syd Field (que es como un recetario de Arguiñano: útil, pero sin dejar margen para la improvisación), a Vogler (delicioso, completisimo) etc. Y sí, en todos los libros hay cosas que uno necesita saber, pero ninguno de ellos sirve de nada si no se da el primer paso y el primer paso no es otro que escribir, encontrar un hueco en el día y escribir.

Uno puede decir que no sabe qué escribir, que no tiene una historia definida, que no sabe cómo empezar a plantear su película, su biblia, su cortometraje, su programa de ficción. Bien, es normal. Pero lo más aconsejable es seguir adelante en cualquier caso y escribir lo que sea.

En el Master de Guión de la UAB que estudié hace poco incluían en la bibliografía un libro cuya única finalidad era eliminar el bloqueo artístico. Se trata de El camino del artista, de Julia Cameron. No sé si un guionista hace arte o no (no es este el post en el que voy a reflexionar sobre ello) pero estoy seguro de que este libro ayuda a todos los junta palabras/imágenes entre los cuales me gusta contarme.  Es un método que, si se sigue, promete acabar con el bloqueo del artista de la disciplina que sea. Tiene partes curiosas, como estar una semana sin leer nada ni escuchar la radio, renovar el vestuario, buscar un hueco en la semana para quedar con tu “yo artista”… como digo, es interesante. No sé si seguirlo paso a paso servirá mucho o poco a los demás pero hay una parte del libro que a mí me ha resultado muy beneficiosa: escribir todos los días tres cuartillas, tres páginas de un cuadernito en espiral. Escribir lo que sea. Cualquier cosa. Escribir por ejemplo las cosas que uno tiene que hacer a lo largo del día: “tengo recoger a los niños de la guardería y es un poco coñazo, porque después me toca lavar el coche y no sé si me da tiempo, además luego tengo que ir a la compra y no sé si será bueno que siga comprando empanadillas congeladas para la cena. Son baratas pero no me creo que tengan bonito de verdad dentro”. A mí, como digo, me ha servido mucho porque cuando uno acaba de escribir se siente más limpio y tiene ya una inercia. Yo siento que puedo seguir escribiendo varias horas. Esta vez sí, sobre el proyecto que tenga entre manos.

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El clásico bloqueo

Algo parecido a esto cuenta Scott Myers en su estupendo blog Go Into the Story (otro de esos blogs que hay que leer sí o sí) cuando dice que hay que seguir la pauta de escribir una página de guión cada día, pero también que hay que ver dos películas a la semana, que leer un guión completo a la semana y que escribir diariamente dos páginas al día de material preparatorio para un guión. Es lo que llama el método 1, 2, 7, 14.

La cuestión es empezar a escribir, arrancar. El resto, ya con el motor en marcha, es otra cuestión