Pilotando Isabel

Hace pocas semanas tuvo lugar el esperado estreno de Isabel, la serie escrita por Javier Olivares… Bueno, eso no es del todo cierto, porque ya había tenido lugar una premiere en unos cines de Madrid. Luego vino la polémica, cuando TVE dejó en el congelador la serie y la productora llegó incluso a confirmar que no habría una segunda temporada.

Problemas al margen, como digo, el otro día se presentó la serie y me parece interesante hacer un pequeño estudio sobre su capítulo piloto.

Como dice mejor que yo Natxo López en su entrada de Bloguionistas, un capítulo piloto tiene qudejar claras una serie de cuestiones para que nos seduzca (un piloto siempre tiene que ser un ejercicio de seducción. Siempre, siempre).

Tiene, por ejemplo, que detonar la historia principal, fijar el universo de la historia, pero, sobre todo, debe ser una buena presentación de personajes, de quienes son y con quién se relacionan.

En otras palabras, tenemos que saber cómo respira cada uno de ellos, cuáles son sus aspiraciones.

En Isabel se dan muchos de estos elementos y los personajes principales (y algunos secundarios) van perfilándose claramente.

Isabel: Es la hermana menor del rey. Vive con su madre y otro hermano en un castillo alejado de la corte. Quiere: Vivir con su madre, estar cerca de ella. Como fin vital tiene (así al menos se lo dice a su tutor) conseguir un reino fuerte, limpio y sin sanguijuelas que le quiten la sangre. Sin embargo también hay un objetivo de venganza: quiere que todos aquellos que la alejan de su madre paguen por ello (lo dice en el primer capítulo y lo recalca en el segundo).

La idea de una Castilla limpia, fuerte, etcétera es el fin último, el motor que le va a llevar a actuar de una manera o de otra a largo plazo.

La idea de estar con su madre y de vengarse de quien la aleje de ella es una idea a corto plazo.

Tiene, por tanto, varios niveles de motivación.

Enrique: Es el rey. Tiene un problema: su mujer no se queda embarazada. Aparentemente la solución sería tan sencilla como estar echando polvos hasta conseguirlo. Pero las cosas nunca son tan fáciles (y en una serie mucho menos). Lo que sucede es que su mujer y él no tienen una vida sexual demasiado activa.

Él prefiere irse de caza con su mayordomo de corte, Beltrán. Se insinúa que el rey es homosexual. Cuando se levantan en armas contra él quiere evitar la guerra a toda costa. Incluyendo quedar en ridículo y no mostrar poderío, fuerza. Su objetivo es ser respetado. Aunque puede que mejor sería vivir tranquilamente una vida de rey sin complicaciones, jugar con el arco, vivir bien. Sin embargo hay un grupo de nobles que no le dejan.

Objetivo: mantenerse en el trono/vivir apaciblemente

Pacheco: es el antagonista (de momento) del rey. Él puso en el trono al actual rey y no le gusta la política que está llevando a cabo. No le gusta la imagen que da. No le gusta como rey y punto. Entonces se propone si no derrocarlo, sí por lo menos, tomar él mismo una importante cuota de poder. A su modo, podríamos decir de él que también es un patriota, pero como digo, sería a su modo, ya que a pesar de que Castilla no se gobierna como a él le gusta, antepone intereses particulares a los de su reino. Es taimado, hábil, un verdadero intrigante capaz de ponerse jurar lealtad y luego de renegar de su propia palabra.

Objetivo: echar al rey

Otros personajes son:

La Reina: es un personaje interesante. Parece que está un poco desquiciada. Lo que desea es reinar y que su hija reine tras su padre. Desprecia a su marido y a su familia (incluida Isabel y Alfonso). Pero no le queda más remedio que estar en su equipo poque le va (literlamente) la vida en ello. Sin embargo es también una intrigante. Presionará al rey para que tome decisiones que la beneficien tanto a ella como a su hija. No da la sensación de que Castilla le interese demasiado. Le interesan más los beneficios para su familia.

Objetivo: ayudar a que su marido (y luego su hija) se mantenga en el trono

Príncipe Alfonso: Es un pipiolo. Dice y hace lo que le mandan. Es un blandito colocado en la línea de sucesión. Según dicen de él es solo un niño, pero Isabel es más joven que el y muestra más determinación. Tiene, por así decirlo, las cosas menos claras que su hermana y no comprende los movimientos de la corte ni por qué es importante él como pieza en la partida de ajedrez que se está jugando.

Misión: Moneda de cambio

Beltrán: Es un advenedizo en la corte. Al menos así lo ve Pacheco. Se presupone que es el amante del rey, pero también el padre de la hija del rey. Es un tipo con pinta de roketo que forma parte del equipo del rey al que no traicionará nunca. Por él incluso se acostará con la reina para dejarla embarazada.

Misión: apoyar al rey

Alfonso Carrillo de Acuña, clérigo intrigante aliado de Pacheco. Al menos es aliado en un principio, porque da la sensación de que no se fía del todo de él. Es una persona astuta y cautelosa, pero no duda en tomar partido de una causa si cree que le traerá beneficios.

Objetivo: Conseguir la máxima cuota de poder posible

Otros personajes importantes son Gonzalo Chacón, mentor de Isabel y de su hermano Alfonso. Hará todo lo posible por conseguir el bien de sus pupilos.

Mendoza: es un noble entrado en años que forma parte del equipo del rey. Es fiel hasta decir basta. Es un personaje con mucho poder que sabemos que siempre estará al lado de su rey. Una frase suya lo define: un Mendoza siempre está al lado de su rey incluso cuando se equivoca.

Misión: ser fiel al rey y apoyarle en todo

Como decía más arriba es importante saber en un capítulo piloto cuáles son los personajes principales, cómo son y qué se espera de ellos. Pero también es importante conocer cuáles son las alianzas desde las que se parte (luego la cosa puede cambiar, claro).

En este caso el juego de alianzas sería el siguiente:

En la partida por el poder están:

Equipo A: El rey + Beltrán + otros nobles fieles (Mendoza) + la Reina (a su pesar)

Equipo B: Pacheco + Carrillo + Nobles díscolos (hermano de Pacheco)

La pelota, en este partido, por así decirlo es Isabel, la hija del Rey y Alfonso.

Me encanta imaginarme el juego de alianzas como los equipos de un partido de fútbol, así que aquí dejo mi visión sobre el asunto:

En la partida personal:

Equipo A: Isabel + Chacón + Entorno de Isabel (reina madre, Alfonso como moneda de cambio).

Equipo B: El rey + La reina +Pacheco y aliados (aunque por distintos motivos).

Nuestro partido de fútbol sería algo así:

No olvidemos el objetivo inicial de Isabel, que no es otro que vivir apaciblemente con su madre en un castillo alejado de la corte. Y se va a encontrar enfrente las fuerzas de todo un reino. Tanto de un bando como del otro.

No quiere, pero está obligada a jugar una partida que puede acabar siendo su propia partida por el poder.

Pero eso (supongo) lo veremos en otros capítulos.

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Tres elementos importantes

El verano es un momento fantástico para muchas cosas. Uno puede retomar el contacto con antiguos amigos que se han ido perdiendo con las rutinas y los cambios de trabajo, o puede ver películas que “se debía” o puede leer libros que le han dicho a uno que merecen la pena.

Yo estoy haciendo, creo, un poco de las tres cosas.

Por ejemplo he conseguido verme con a mi amigo Alejandro, que vive en Bruselas, esa ciudad que es lo más parecido a un puerto franco del siglo XXI. También he visto un par de películas que se me han estado escapando (incomprensiblemente una de ellas es Rec, de Balagueró y Plaza, que merece una entrada ella solita). Y estoy leyendo una barbaridad de libros (hasta las tantas de la madrugada los más de los días). Entre ellos está el libro Cuéntalo bien, de Ana Sanz-Magallón, que es una de las consultoras de guión más importantes de España.

Cuéntalo bien es un libro en el que se explica, sencillamente, cuáles son las cosas que funcionan y que no funcionan dentro de una historia. El libro es cortito,  ameno y muy recomendable. Y entre los elementos que describe dentro de una historia están tres que me parecen (a mí también) de lo más importante para que la cosa funcione.

La causalidad

La causalidad es el motor básico. Saber que una acción a) lleva a una situación b) que nos impulsa a una nueva reacción es algo que muchas veces se olvida. En ocasiones las cosas suceden en las películas porque sí. Y no me refiero a que, de repente, el realismo mágico de una lluvia de ranas se haga presente en películas como Magnolia, sino que los personajes toman decisiones o avanzan en la historia porque sí, sin haber sembrado previamente.

Se me ocurren muchos casos, pero el que tengo más fresco es el de la película Los Sin Nombre, otra de esas películas que he visto recientemente. En esta peli una niña es secuestrada, un tiempo después descubren un cadáver y creen que se trata de ella, pero el policía que lleva la investigación sigue teniendo dudas. Un buen día, años más tarde, la madre recibe una llamada: es su hija. ¿A que empieza superbién?

Pues a partir de aquí la película pierde la partida del causa efecto. Si bien tenemos claro el objetivo final, los objetivos intermedios, las pequeñas batallas que hay que ganar o peder para llegar al final de la historia, se nos muestran como caídos del cielo.

Primero un cura da unos datos de una organización clandestina. Luego un periodista investiga por su cuenta y les va dando pistas. Y para terminar acaban en “el lugar en el que empezó todo” sin que sepamos bien de qué se trata, sin que se haya mostrado antes, sin que lo hayamos podido ni siquiera intuir (también merece una entrada aparte).

Un protagonista

Es imprescindible que haya un personaje que sea el motor de la historia. O por lo menos un personaje que reaccione ante cosas que le pasan. Este tipo es nuestro héroe, que no tiene por qué ser bueno o malo, simplemente tiene que ser el tipo desde cuyos ojos vemos lo que sucede.

Danny Ocean, o sea, George Clooney, con su amigo Brad Pitt

Puede ser un protagonista activo que desencadene la historia, como el caso de George Clooney y Brad Pitt en Ocean’s Eleven. La cosa está tan tranquila, tan normal. Los días se suceden plácidos e iguales hasta que llegan estos dos y deciden atracar un casino gigante.

Puede ser un protagonista que reaccione ante lo que le pasa Tom Cruise en La guerra de los mundos. Todo es más o menos normal hasta que llegan unos alienígenas y empiezan a joderle a uno la vida y acaba escondiéndose como una rata en una cloaca.

Marcarse una meta

El hecho de marcarse una meta es esencial. Es lo que nos intriga, lo que nos da curiosidad y nos impulsa a seguir leyendo, a seguir viendo la película. Y si esta meta es complicada de lograr, pues tanto mejor. Porque nuestro protagonista puede no conseguirla (y eso, llámalo morbo o como quieras, es otro aliciente para que queramos seguir adelante).

¿dónde has dicho que tengo que ir?

Ya sabemos que Neo quiere derrotar a Matrix, pero es que, además… él es la última oportunidad de la humanidad. También sabemos que Fillias Fogg quiere dar la vuelta al mundo en 80 días, pero es que eso es muy difícil en la época en que se encuadra la película. Y lo mismo tenemos claro que Frodo quiere destruir el anillo mágico, pero a ver quién es el guapo que se acerca a un volcán en todo el centro de Mordor.

Cualquiera de estas tres cuestiones las explica Ana Sanz-Magallón mucho mejor que un servidor en su libro. Así que, si estamos en este tema de contar historias o estamos empezando a ello es una lectura de lo más recomendable. Más que nada, para no perder el hilo y que lo que queramos contar sea interesante.