Una cuestión de seducción

Si me pongo a pensar sobre lo que más me interesa de los personajes que me llaman la atención encuentro, principalmente, su capacidad para prometer. Los personajes igual que las situaciones, igual que las tramas, no son sino elementos que nos prometen sensaciones posteriores.

Al fin y al cabo estamos ante una cuestión de seducción. Simple y llanamente. Los personajes más complejos son los que nos atraen . Está bien que existan los personajes planos. Los que tienen, como se diría en una clase de guión de comedia, un tornillo suelto sobre el que gira toda su participación en la obra. Pero un personaje complejo, lleno de aristas, es un campo fértil sobre el que ir sembrando. Es, si se me permite la metáfora, como una ciudad llena de callejuelas estrechas y nos ofrece mil paisajes urbanos posibles.

Estoy empezando a descubrir (tarde, como casi siempre) Mad Men. Y el primer capítulo es un interesante ejercicio de seducción de varios de sus personajes. Vamos a ver las líneas vitales y las direcciones que tienen y que toman los tres personajes principales de este capítulo.

Capítulo 1

Don Draper: Se nos presenta a todos. Director creativo de una gran empresa de publicidad. Tiene problemas de creatividad. Es inseguro, pero solo en la intimidad. Dice que se le ha acabado la chispa. Se ve con una mujer que se dedica a la pintura y la ilustración. Le propone matrimonio, pero no sabemos si se trata de una broma o no. Por otro lado, en el plano profesional, vemos cómo es capaz de reaccionar y de montar, en un momento, una atractiva campaña publicitaria (=no está tan acabado como cree).

Pete Campbell: Es un joven ejecutivo de cuentas de esta compañía. Va a casarse dentro de poco. Tiene 26 años y mucha ambición. Quiere llegar a lo más alto. Para ello está dispuesto a saltar por encima de quien se ponga delante. En el plano personal tiene un problema con las mujeres. Se va a casar pero QUIERE acostarse con otras mujeres.

Peggy Olson: Es la secretaria de Don Draper. Es nueva en la empresa. Tiene pinta de mosquita muerta. La jefa de secretarias le hace de guía. Le indica que si juega bien sus cartas acabará viviendo en el campo sin tener que trabajar (cuyo subtexto es “puedes pescar un buen marido aquí, o al menos alguien que te retire aunque no se case contigo”). Viene de Brooklyn y al principio es algo timorata. Pero por las cosas que hace (mejora su aspecto, se atreve a coger la mano de su jefe, ofreciéndose) se da uno cuenta de que es ambiciosa, de que su aspecto de poca cosa es solo fachada.

En las últimas secuencias del primer capítulo vemos cómo se ha construido el halo de seducción de los tres personajes:

Pete Campbell. Va a su fiesta de despedida de soltero. Se sobrepasa con una chica a la que incomoda. Finalmente va a casa de Peggy Olson para acostarse con ella.

Peggy Olson. Se descubre cogiéndole la mano a Don Draper. Es su manera de ofrecerse. Con ese gesto le acaba de decir a su jefe que está a su disposición para lo que quiera (literalmente). Pero él la rechaza. Cuando llega a su casa Pete Campbell pidiéndole, simple y llanamente que se acueste con él, ella, tambiénn simple y llanamente acepta. ¿Es esa su manera de intentar trepar en la empresa? ¿Su manera de buscar alguien que la mantenga mientras ella vive en el campo sin tener que trabajar siquiera? No lo sabemos. Tendremos que descubrirlo más adelante.

Don Draper parece llevar una vida de soltero. Casi parece que es un seductor. Sin embargo llega la última secuencia del capítulo. Don Draper llega a casa y ¿qué le espera?: una mujer y dos hijos. Es ahora cuando descubrimos que Don lleva una doble vida (como mínimo doble). Más adelante veremos qué más. Es un golpe de efecto buenísimo.

Peggy Olson parece una cosa pero es otra. Nos ha seducido.

Don Draper engaña a su mujer, está atormentado, parece seguro pero no lo es. Nos ha seducido.

De pronto estamos atrapados por la serie.

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Autor: Jorge Bartolome

Escribo cosas. Me quedé atrapado en las historias, sus giros, sus vueltas, desde que un amigo puso en mis manos un ejemplar de "Elige tu propia aventura". Supongo que desde pequeño no he parado de imaginar. A veces con palabras. A veces sin ellas, buscando sólo imágenes que a su vez cuenten historias. Escribo cosas en coleccióndecerillas.wordpress.com También en unapaginaunminuto.wordpress.com

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