El suspense más básico

Es divertido ver cuáles son los ingredientes para realizar el cóctel del suspense.

A veces nos encontramos ante un suspense que se mantiene durante solo unas escenas. Pero otras veces el suspense es el verdadero motor de la película.

El suspense es lo que te deja atado a la sillón, lo que te impide cambiar de canal. El suspense es la pregunta que no consigues contestar. La RAE dice que suspense es la expectación ansiosa por el desarrollo de una acción o suceso. En otras palabras, las ganas que tenemos de seguir viendo una secuencia para saber cómo terminará. Para saber si va a resolver la duda que nos ha creado (¿la besará al final? ¿conseguirá escapar de la bestia? ¿lo descubrirá la policía de frontera? ¿los guardias encontrarán el alijo de cocaína que tiene escondido en el coche?)

Aquí encontramos muchos ejemplos de suspenses

Se me ocurre, como ejemplo, la secuencia del puente de La vuelta al mundo en ochenta días.

No es una secuencia particularmente famosa. Ni siquiera es particularmente brillante, pero tiene todos los ingredientes necesarios para crear suspense y es muy propia del cine de aventuras.

1. Fogg, la princesa y Cantinflas están jugando a las cartas en un tren. Entonces, el tren se detiene.

2. Cantinflas va a ver qué pasa.

3. Fuera del tren vemos que el maquinista y su ayudante han frenado el tren. Hay un puente delante y no creen que resista el peso.

¿Nos despeñaremos?

4. Un capitán del ejército trata de convencer al maquinista. Cantinflas, que no entiende muy bien nada, se pone de parte del capitán. (conflicto)

5. El capitán da de beber (mucho) al maquinista y lo convence (van hacia el peligro). Todos vuelven al tren.

6. El tren se pone en marcha y pasa lentamente el puente.

7. El puente se derrumba en el último momento, pero ya están todos fuera de peligro.

Bueno, todos no. Vaya papelón que tendrá el maquinista del siguiente convoy que pase, pienso yo.

Pero como él no es nuestro héroe, nos da un poco igual. Como si se despeñan.

Creo que lo principal de esta secuencia y de todas las que tienen que ver con el suspense es que queden planteadas de una forma limpia y clara. Luego, si el guionista ha sido capaz de hacer las cosas con más sutileza, pues mejor que mejor. Pero si empezamos a marrullear con el planteamiento el espectador se pierde.  Las cosas claras. Tenemos que poder responder sin dudar a varias preguntas para saber si nuestra secuencia de suspense funciona.

¿Cuál es nuestro objetivo?

Pasar por el puente

¿Cuál es el problema?

Que no sabemos si va a resistir

¿Cuál es la opción del héroe?

Pasar

¿Quién se opone?

El maquinista

¿Cómo se soluciona?

y ahí es donde contenemos la respiración para ver qué va a pasar.

Por supuesto sabemos que Fogg no se va a matar en un accidente de ferrocarril. Pero nunca estamos del todo seguros. También conocemos el final de los líderes de la Alemania Nazi y Tarantino, sencillamente hizo un “replanteamiento estético de la historia” (queda mejor como él lo hizo, está claro).

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Una pizca de humor

partirse de risa
¡Ése es el espíritu!

A veces conseguir una risa a destiempo es la clave. Sólo hay que saber el cómo y el cuándo y consigue un efecto casi mágico. Desbloquear al espectador y sacudir la historia.

El ejemplo que me viene a la cabeza es la presentación de Dexter. En dos momentos: cuándo dice “mis padres están muertos. No los he matado yo… En serio.” Y cuando le dice a su primera victima que él no mata a niños porque tiene “sus propios niveles de calidad.”

Un asesino en tono de comedia
Un asesino en tono de comedia

Con solo ese par de destellos el espectador se da cuenta de que no está ante una serie en la que un asesino psicópata (solamente) va buscando a otros asesinos para matarlos. También sabe que ese asesino psicópata le puede hacer reír y puede, incluso, caerle simpático.

Y se consigue.

Otro ejemplo es Terminator. La primera. El androide asesino encarnado por Schwarzenegger se está operando un ojo en un lavabo sucio. Como espectadores estamos flipando con todas las cosas que es capaz de hacer esta máquina de matar. Pero estamos un poco bloqueados en esta sensación de pánico, de ansia, de congelación. Y entonces el robot se mira en el espejo… ¡¡y se pone guapo!!

justo antes de ponerse guapete

Y claro, nos entra un poco la risa, nos desbloquea. Nos sentimos más identificados. Nos gusta más la historia. De eso se trataba, ¿no?

Una cuestión de seducción

Si me pongo a pensar sobre lo que más me interesa de los personajes que me llaman la atención encuentro, principalmente, su capacidad para prometer. Los personajes igual que las situaciones, igual que las tramas, no son sino elementos que nos prometen sensaciones posteriores.

Al fin y al cabo estamos ante una cuestión de seducción. Simple y llanamente. Los personajes más complejos son los que nos atraen . Está bien que existan los personajes planos. Los que tienen, como se diría en una clase de guión de comedia, un tornillo suelto sobre el que gira toda su participación en la obra. Pero un personaje complejo, lleno de aristas, es un campo fértil sobre el que ir sembrando. Es, si se me permite la metáfora, como una ciudad llena de callejuelas estrechas y nos ofrece mil paisajes urbanos posibles.

Estoy empezando a descubrir (tarde, como casi siempre) Mad Men. Y el primer capítulo es un interesante ejercicio de seducción de varios de sus personajes. Vamos a ver las líneas vitales y las direcciones que tienen y que toman los tres personajes principales de este capítulo.

Capítulo 1

Don Draper: Se nos presenta a todos. Director creativo de una gran empresa de publicidad. Tiene problemas de creatividad. Es inseguro, pero solo en la intimidad. Dice que se le ha acabado la chispa. Se ve con una mujer que se dedica a la pintura y la ilustración. Le propone matrimonio, pero no sabemos si se trata de una broma o no. Por otro lado, en el plano profesional, vemos cómo es capaz de reaccionar y de montar, en un momento, una atractiva campaña publicitaria (=no está tan acabado como cree).

Pete Campbell: Es un joven ejecutivo de cuentas de esta compañía. Va a casarse dentro de poco. Tiene 26 años y mucha ambición. Quiere llegar a lo más alto. Para ello está dispuesto a saltar por encima de quien se ponga delante. En el plano personal tiene un problema con las mujeres. Se va a casar pero QUIERE acostarse con otras mujeres.

Peggy Olson: Es la secretaria de Don Draper. Es nueva en la empresa. Tiene pinta de mosquita muerta. La jefa de secretarias le hace de guía. Le indica que si juega bien sus cartas acabará viviendo en el campo sin tener que trabajar (cuyo subtexto es “puedes pescar un buen marido aquí, o al menos alguien que te retire aunque no se case contigo”). Viene de Brooklyn y al principio es algo timorata. Pero por las cosas que hace (mejora su aspecto, se atreve a coger la mano de su jefe, ofreciéndose) se da uno cuenta de que es ambiciosa, de que su aspecto de poca cosa es solo fachada.

En las últimas secuencias del primer capítulo vemos cómo se ha construido el halo de seducción de los tres personajes:

Pete Campbell. Va a su fiesta de despedida de soltero. Se sobrepasa con una chica a la que incomoda. Finalmente va a casa de Peggy Olson para acostarse con ella.

Peggy Olson. Se descubre cogiéndole la mano a Don Draper. Es su manera de ofrecerse. Con ese gesto le acaba de decir a su jefe que está a su disposición para lo que quiera (literalmente). Pero él la rechaza. Cuando llega a su casa Pete Campbell pidiéndole, simple y llanamente que se acueste con él, ella, tambiénn simple y llanamente acepta. ¿Es esa su manera de intentar trepar en la empresa? ¿Su manera de buscar alguien que la mantenga mientras ella vive en el campo sin tener que trabajar siquiera? No lo sabemos. Tendremos que descubrirlo más adelante.

Don Draper parece llevar una vida de soltero. Casi parece que es un seductor. Sin embargo llega la última secuencia del capítulo. Don Draper llega a casa y ¿qué le espera?: una mujer y dos hijos. Es ahora cuando descubrimos que Don lleva una doble vida (como mínimo doble). Más adelante veremos qué más. Es un golpe de efecto buenísimo.

Peggy Olson parece una cosa pero es otra. Nos ha seducido.

Don Draper engaña a su mujer, está atormentado, parece seguro pero no lo es. Nos ha seducido.

De pronto estamos atrapados por la serie.